En la orientación laboral hay dos protagonistas: el orientador y el orientado


El orientador no tiene una barita mágica para conseguir los deseos. No tenemos soluciones mágicas a problemas. Buscamos soluciones. Con las personas que tratamos esperan que nosotros les resolvemos su problema principal: la falta de un problema, o que contestemos a la pregunta: ¿Qué hago?

El orientador te va a ayudar, te va a informar, te va a aconsejar y, sobre todo, te va a escuchar. Lo que más hacemos motivar, y dar respuestas a las preguntas. Mostramos empatía y sobre todo tratamos a personas.

Pero de nada sirve, si el segundo protagonista, el orientado, no se involucra. Lo que quiere decir es que no participe en la búsqueda de un nuevo empleo  o mejorar el que tiene. Si todo son problemas, a los que el orientador solo puede escuchar. El orientado es el que tiene que hacer frente, y resolver, en su medida.

Lo primero que tiene que hacer el orientado es establecer los objetivos (medibles y alcanzables). Para ello, analizar dónde es fuerte y dónde puede mejorar.

Pero no te preocupes. La mejor solución es el equipo, la unión. Entre el orientado y el orientador.

¡Únete a tu orientador¡

Autora: Isabel Loureiro. Orientadora Profesional.

Fuente: sonrisasenelcamino.blogspot.com.es

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