¿Necesitamos orientación laboral?: Sí


¿Necesitamos orientación laboral? Vamos a ver por qué. Para poder afrontar los procesos de cambio de la educación al mundo laboral necesitamos información, conveniente y adecuada, para valorar las opciones y tomar las decisiones acertadas, y así desarrollar nuestro proyecto vital. Esa información y ayuda nos la facilita la orientación laboral.

En estos tiempos, la orientación laboral y profesional es un servicio accesible a todos. En la sociedad del conocimiento, en la que estamos, es necesario que los ciudadanos, no trabajadores, estén activos y motivados para su desarrollo profesional y personal. Por esto, los profesionales de la orientación laboral tienen que acompañar a la ciudadanía a lo largo de su vida laboral, facilitando información actualizada para la toma de decisiones.

Estamos ante una orientación laboral activa e integral, en donde las personas acuden a los servicios de orientación, para atender sus necesidades cada vez más diversas, decidir que exceso de información es útil y necesaria para sus expectativas laborales, y así realizar el seguimiento de los logros alcanzados. Pero, por otra parte, también se actúa de manera preventiva, para no desistir y abandonar en el camino.

Tenemos ante nosotros una nueva era de cambios tecnológicos y sociales, en un mundo cambiantes y globalizado, que nos obliga a cambiar nuestra forma de pensar. Y no es fácil para nadie.

Un acercamiento a la orientación laboral

Podemos definir la orientación laboral como el proceso de planificación, previsión de consecuencias, toma de decisiones y puesta en marcha de conductas de búsqueda de empleo. Este proceso normalmente está sujeto a modificaciones constantes a medida que se incorporan nuevas informaciones por parte del usuario ante las exigencias que reclama el mercado de trabajo.

El objetivo de la orientación laboral, por tanto, es facilitar al usuario un “patrón” o proceso de planificación, por medio de un apoyo técnico, que servirá como referente para alcanzar la progresiva autonomía en el establecimiento de su camino hacia su inserción laboral. De esta manera se pretende mejorar las posibilidades de encontrar un empleo a las personas demandantes.

La orientación laboral es distinta para cada persona, de manera que el orientador/a deberá estudiar cada caso, elaborar el plan de búsqueda de empleo y adaptarlo a la situación del demandante de empleo. Hemos de destacar, a este respecto, que el proceso de orientación es consensuado, de manera que la decisión de establecerlo y realizarlo corresponde únicamente a la persona que busca empleo. El orientador/a deberá fomentar el comportamiento y la toma de decisiones de forma autónoma y servir como instrumento al servicio de quien reclama su ayuda.

En la actual mercado de trabajo, que se caracteriza por ser global y especializado, los cambios son constantes. Las pequeñas y medianas empresas están obligadas a renovarse continuamente, por lo que son constantes sus cambios de actividad, productos y servicios, así como en plantilla de trabajadores cada vez más flexible y adaptable.

Ante esta situación es de vital importancia la figura del orientador/a laboral como instrumento de mediación entre las necesidades del demandante de empleo y las exigencias del mercado laboral, para situar a cada persona en el ámbito profesional más idóneo según sus peculiaridades (formación, características, expectativas laborales,…), competencias y su entorno socioeconómico.

El orientador/a laboral trabaja para ayudar a aquellas personas que buscan activamente empleo, ya sea por cuenta ajena o propia, aunque el énfasis se pone en las personas con mayores dificultades para su inserción como son: las mujeres, los jóvenes, los mayores de cuarenta años, personas con discapacidad, etc.

El principio de actuación, por tanto, es la convicción de que todas las personas pueden encontrar un lugar en el mercado laboral, de forma que cada ciudadano pueda realizarse tanto personal como profesionalmente.

Los pasos a seguir en un proceso de orientación laboral

En primer lugar, realización de entrevistas individualizadas donde acuerdan el orientador/a y el demandante las actividades que deben llevarse a cabo para que la búsqueda de empleo sea lo más efectiva posible. Hay que conocer la situación personal y profesional de la persona que recibe la orientación (su formación, sus intereses, sus necesidades, su situación social, etc.) para poder diseñar y planificar el plan de acción. En función de cada perfil profesional, se analiza el currículum, se elaboran cartas de presentación, se realizan prácticas de entrevistas de selección, etc., En estas entrevistas se dan a conocer los instrumentos y las herramientas a su disposición para que la búsqueda de empleo se realice de manera organizada.

En segundo lugar, en las sesiones grupales se trabajan habilidades y recursos personales (comunicación, autonomía, trabajo en equipo, liderazgo, etc.) y se aportan juicios realistas que permitan afrontar con mayor éxito el plan de acción diseñado para cada persona.

Y finalmente, una de las funciones del orientador/a, de gran importancia al trabajar con personas que están en situación de desempleo, es la función de “intermediador”. El orientador laboral gestiona oferta de empleo, selecciona candidatos en función de las necesidades de la empresa y el demandante. En este sentido, el orientador/a laboral desempeña una labor cada vez más importante en la sociedad global en la que vivimos.

Los principios fundamentales de la orientación laboral

El principio fundamental de la orientación laboral es facilitar que la persona tenga las competencias laborales que se demandan, en cada momento, en el mercado laboral, mediante el diseño de un plan acción para buscar empleo. Para ello, se realiza: el diagnóstico y la gestión de competencias, descubrir y evaluar las potencialidades profesionales de cada persona, mediante el autoconocimiento y elaboración de salidas laborales posibles.

Para el diseño de un plan de acción para buscar empleo, se requiere: conocer el mercado laboral local y sectorial, las tendencias que a las que se dirige el mercado de trabajo, las formas de acceso y los sistemas de contratación. Además de crear redes de contactos, tanto individuales como empresariales, elaboración de proyectos de búsqueda (qué, dónde, cómo), aprender a gestionar actitudes, habilidades y destrezas para la búsqueda de empleo.

Para mejorar la empleabilidad, se tiene que favorecer el cambio y la mejora profesional. Para ello, se realizan: simulaciones de entrevista de trabajo, análisis del puesto de trabajo y sus condiciones laborales, y evaluación de las competencias personales.

Errores más comunes en la orientación laboral

El primero, y el más común, es que una persona que está en situación de desempleo, no esté prepara para desempeñar el trabajo que desea o se le ofrece.

El desempeño de un trabajo requiere, además de unas competencias profesionales, un conjunto de actitudes personales relacionadas con aspectos clave de trabajo humano, como son: la capacidad de mantener un esfuerzo en el tiempo, la responsabilidad con el trabajo de uno, la autocontención y respecto con los compañeros, el trabajo en equipo, la aceptación de una organización jerárquica, etc. La desmotivación de una persona, sobre todo si lleva un largo periodo de tiempo sin trabajar, hace que pierda esas actitudes que le ayudan a conseguir un empleo y mantenerse en el mismo.

Otro error, también común, es pensar que la orientación laboral está ligada a problemas de inserción social. Muchas de las personas que usan los servicios de orientación laboral están en perfectas condiciones de empleabilidad. Sólo requieren un asesoramiento para una etapa en transición.

Y finalmente, todos los puestos de trabajo requieren un mínimo de condiciones de empleabilidad. No todos trabajamos de todo y no todos los trabajos valemos todos.

Tenemos que tener claro que el objetivo final de la orientación laboral es acceder al mercado de trabajo y mantenerse en él. Tenemos que mejorar aspectos clave de la empleabilidad de la persona.

Una vez que reunimos unas condiciones mínimas de empleabilidad es mejor que la persona se introduzca en el mercado laboral, y continuar con el acompañamiento aunque la persona esté trabajando.

Espero que te haya gustado el post de hoy. Recuerda que si te puedo ayudar como orientadora profesionalponte en contacto conmigo.

Autora. Isa Loureiro. Orientadora Profesional

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