Tu empleabilidad


Se entiende por empleabilidad la capacidad potencial de incorporarse y permanecer en el mercado laboral.

Conocer tu empleabilidad te ayuda a poder acceder a un plan de formación (formal, no formal e informal) que me permita acceder en menos tiempo al puesto de trabajo que quieres. Lo que se pretende es que trabajador se adapte de manera más eficaz a las condiciones cambiantes del mercado laboral.

Podemos decir que la empleabilidad está unida a la formación continua o lo que habitualmente hablamos del aprendizaje a lo largo de la vida.

Habitualmente se identifica el concepto de empleabilidad con el nivel de inserción. Como por ejemplo, ingeniería, medicina, odontología, ADE, etc porque tienen un alto grado de inserción laboral tienen mejor empleabilidad, mientras tienen más baja empleabilidad estudios como filología, música, historia, etc porque tienen más bajo nivel de inserción.

Pero esto no es así. ¿Por qué? Porque el nivel de empleabilidad no dependen de los estudios, sino de tu adaptación a un mercado laboral cada vez más competitivo y más cambiante.

Lo que se hace, tanto jóvenes como no jóvenes, es hacer cursos y acumular títulos, que en muchos casos ni son necesarios.

Lo que tienes que analizar cuando estés buscando un empleo (o quieres mejorar el que tienes) es ver los requisitos que demanda el puesto que estás buscando.

Por ejemplo: Si yo tengo estudios de administrativo. Pero cuando voy a las entrevistas o cuando veo las ofertas veo que piden ‘conocimientos de programa word’ y no tú no lo conoces. Entonces, te va a costar encontrar un puesto de administrativo. Si aprendes por tu cuenta o que enseña alguien o haces un curso, será más fácil que encuentres el puesto que quieres.

Mientras el sistema educativo y la sociedad sigan pensando que la empleabilidad depende más del número de títulos o cursos que acumules que del conocimiento o talento que tengas, seguiremos teniendo un mercado laboral precario, temporal y de salarios bajos, mientras las empresas necesitan personas bien formadas para poder ser más competitivas y productivas.

¿Eres empleable?

Para mejorar mi empleabidad qué tengo que hacer

¿Conoces tú nivel de empleabilidad?

Finalizo, espero que el post de hoy te ayude y si te puedo ayudar como orientadora profesional, contacta conmigo

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Los trabajadores autónomos pueden contratar a sus hijos, pero ¿pueden cobrar el paro?


Si bien es cierto que un trabajador por cuenta propia puede contratar a los hijos, en cuanto a la posibilidad de que éstos puedan acceder a la protección por desempleo, hay que tener en cuenta lo siguiente:

Hijos menores de 30 años. El trabajador por cuenta propia puede contratar como trabajador por cuenta ajena a su hijo menor de 30 años, aunque conviva con él, en cuyo caso aquél no cotizará por desempleo ni estará protegido frente a dicha contingencia. Por tanto, NO podrá acceder a la prestación por desempleo y, si tiene cotizaciones anteriores suficientes y cumple el resto de requisitos, podrá obtener la prestación por desempleo o el subsidio por cotización insuficiente.

Hijos mayores de 30 años. Si cumplida la edad de 30 años, el hijo continúa trabando con su progenitor y presentan ante la TGSS la declaración de ambos en la que hagan constar la condición del hijo como trabajador por cuenta ajena, podrá, a partir de entonces, efectuarse la cotización por desempleo. Por tanto, llegado el caso, si podrá acceder a la prestación por desempleo.

Autor. Andalucia Orienta

¿Puedo rechazar una oferta de empleo?


Llevaba un mes sin publicar. No por nada, sino que no he podido. También este descansito me ha venido bien para pensar y preparar más post.

Hoy empezaremos por si tengo que decir NO o aceptar sin más una oferta de trabajo.

Si la oferta de trabajo no cumple mis expectativas y “económicamente” te lo puedes permitir, por qué aceptar la oferta. Incluso el rechazar la oferta, puede un impulso para mejorar tu carrera profesional.

Sé que decir esto es un poco provocador, sobre todo, en este blog que es para ayudarte a buscar trabajo y para las personas que están buscando un empleo.

Pero es verdad, hay ofertas que son inaceptables. Pero puede ser que por las circunstancias personales y/o laborales se acepten. Pero la alternativa de decir NO puede ser la mejor opción.

Como en todo en la vida, hay que procurar que ese NO, no se vuelva en mi contra. Por ejemplo, si una empresa tiene una oferta, que por el motivo que sea no se ajusta a tu perfil, puedes rechazarlo, con toda la normalidad, explicando el motivo, la empresa puede entenderlo, y puede llamarte para otro puesto que se ajuste a tu currículum. Por lo tanto el NO te salió Si.

La verdad, es que si aceptas un puesto de trabajo que no te gusta, en la que no encajas, en las que las condiciones tanto laborales como económicas no las vas a poder mantener a medio plazo (supongamos un año), lo único que estás haciendo es huyendo.

Tener un empleo significa cubrir dos necesidades: la profesional y la económica. Se debe rechazar una oferta cuando no se ajuste a tu plan de búsqueda y no encaje en tu vida personal, pero soy la primera en entender que situación económica y/o las cargas familiares me obliguen a decir SI cuando lo que querías decir NO.

Explicado esto, lo que quiero hoy es que hablemos de los pros y de los contras de rechazar la oferta.

Tenemos que conjugar dos ámbitos. Por un lado, como me veo yo como profesional y lo que puedo hacer y aportar a la empresa. En segundo lugar, a donde quiero llegar y lo que quiero hacer de mi vida.

Hay límites éticos y legales. Estos son suficientes para decir NO a una oferta. En los procesos de selección que algunas empresas utilizan pueden hacerte sentir atacado o ridiculizado. Es decir, no adecuado para el puesto. Dices que No a la oferta porque piensas que es así la forma de trabajar en la empresa.

Cuanta más vida laboral, es más fácil rechazar la oferta. No hay empleos ni buenos ni malos, sino aceptables o no. Lo que si tenemos claro es que el mercado de trabajo ha cambiado. Tenemos claro que no vamos a trabajar en el mismo sitio lo que me queda de vida laboral. Lo que si nos va importando es planificar mi futuro profesional. Salvando las necesidades económicas (que hablamos antes) está llevando a más profesionales a rechazar ofertas.

Una razón para decir NO a una oferta es valorar qué oportunidades me puede cerrar este empleo nuevo.  Seremos realistas. Mientras estoy en este puesto, no puedo hacer otras cosas que me van a ayudar a aceptar el que quiero. Por ejemplo, si tengo que reciclarme para optar al trabajo que busco. Lo que provoca que retrase mi incorporación al puesto que quiero.

Por otro lado, si el puesto aceptado es más bajo a mi perfil, puede ocurrir (según la leyenda urbana del mundo de buscar trabajo) que “tenga una mancha en mi currículum”.

En este tema soy muy crítica. Creo, y estoy convencida, que dentro del mercado de trabajo, hay trabajo. Creo que no se puede penalizar a nadie porque en un momento de su vida haya aceptado trabajos no acordes con su currículum. Creo que ese trabajo “no acorde” te da la oportunidad de aprender algo que si no lo hicieras no lo aprenderías. Por eso, tener un trabajo por debajo de una categoría laboral, no hace daño a nadie. Yo prefiero trabajar a estar sin hacer nada.

En estos momentos, hay personas que quieren entrar en una empresa, por los motivos que sean. Pero el puesto o las condiciones que se ofrecen no se ajustan a lo que pensabas. En estos casos, no hay problema de que dejes claro, justificándolo, que puedes aportar más en otro puesto o en otras condiciones, pero dejando la puerta abierta a que te llamen para cuando haya otra vacante en la empresa.

Si estás en situación de cambio de profesión u oficio, también decir que necesitas un periodo de aprendizaje o adaptación a ese nuevo puesto.

Lo que es si es verdad, es que nadie puede permitirse el lujo de perder oportunidades laborales. Todos podemos estar en situaciones de búsqueda de empleo. Por eso es mejor ser receptivo, escuchar y no encerrarse en uno y, sobre todo, no cerrar la puerta a ninguna oportunidad.

Por eso, cuando dices NO a la oferta sin arrogancia, ni prepotencia, pero con honestidad, la empresa puede cambiar de oferta, y te tendrá en cuenta para otro puesto.

Lo que sí sé en este mundo de la selección, es que la empresa valora más a un candidato que intenta mejorar su empleo que a otro “como no tengo nada”. La razón es que si él crece, la empresa crece.

Por eso, para finalizar, te diría que “aceptar que el trabajo de hoy es un paso hacia otro mejor mañana”.

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La Orientación Laboral como profesión


Os dejo un post que me ha gustado mucho y por eso quiero compartirlo.

Los orientadores estamos para ayudar a enfrentar este entorno, para abrir posibilidades a los que creen haber entrado en un callejón sin salida, para acompañar en el proceso de búsqueda de empleo y sobre todo, estamos para escuchar a todos y todo con una sonrisa, aunque nuestro propio entorno también sea “VUCA”.

“entorno VUCA” (Volátil, Incierto, Complejo, Ambiguo)

La Orientación Laboral como profesión

 

¿Eres empleable?


Cuando hablamos de que si tu eres empleable nos referimos al grado de empleabilidad que tienes.

Ya hemos hablado en otros post de que es la empleabilidad. Pero vamos a recordar. La empleabilidad es la capacidad potencial de incorporarse y permanecer en el mercado laboral.

Lo que quiere decir esta definición es que son las posibilidades personales para encontrar un empleo y adaptarse a un mercado laboral que está en continuo cambio.

Entonces me vas a decir que eso son los jóvenes. Otros me dicen que son los que tienen experiencia. Y los que no la tienen me dicen que son los que no la tienen. Es decir, cualquiera es más empleable que yo.

Pues decirte que la empleabilidad depende de distintos factores  como son  la formación, la experiencia, las cualidades y las actitudes tanto personales como profesiones.

Cuando te decimos desde la orientación que tienes que conocerte, lo que nos referimos es que tienes que analizar los requisitos que se demandan en el mercado laboral y en el trabajo que quieres. Y lo que tú puedes aportar y en que te diferencias respecto a los demás. Cuando estos dos coinciden tienes un nivel de empleabilidad alto.

Por lo contrario cuando las demandas del puesto o del trabajo que tu buscas no coinciden con lo que tu puedes aportar, el nivel de empleabilidad es bajo.

Analiza tu empleabilidad. Aquí no se aprueba o se suspende. Será más fácil si no te mientes y no te engañas a ti mismo.

Cuestionario de Empleabildad

Cuestionario de factores de ocupabilidad

Estrategias para desarrollar tu empleabilidad

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Por qué no queremos cambiar


Una de las cosas que vemos en orientación es que a las personas les cuesta mucho cambiar. En estos momentos que vivimos, las personas a las que oriento dicen que quieren cambiar de trabajo, buscar otro que tenga mejor sueldo y horario, o incluso quieren trabajar en una empresa en donde puedan crecer profesionalmente.

Cuando analizas las destrezas, las fortalezas y los requisitos que esos nuevos puestos y que las nuevas empresas requieren, hay un “uff” que se nota en el ambiente.

Es porque hay algo que “hay que cambiar”. Puede ser algo físico como cambiar de ciudad o desplazarnos a un ayuntamiento cercano. O algo más, como aprender un idioma, realizar una formación, cambiar de horario,…

Pero todos en la sesión de orientación, me dicen que no aguantan más. Que llevan mucho tiempo buscando un trabajo (y no tienen otro) o intentando cambiar de empleo, pero no sale.

Sin embargo la verdad es que hay miedo el cambio (dejar algo que tengo por algo que no sé) y para eso tener que estudiar, aprender, conocer algo nuevo para adaptarme a los requisitos del nuevo empleo.

Lo digo porque cambiar supone un esfuerzo personal, profesional, económico, de ocio, y la verdad porque tengo mucha experiencia o ya aprendí mucho hasta ahora, y “¡qué pereza!”

Estoy convencida que cuando aguantamos situaciones que nos hacen sufrir, lo que estamos haciendo es acabar con nuestra autoestima, aumentamos nuestra desesperación. Sabemos perfectamente que lo podríamos cambiar con un ¡ya!, pero no lo hacemos. Y la pregunta es: ¿Por qué no cambiamos una situación que nos destruye?

Porque nos cuesta salir de nuestra zona de confort.

¿Qué quiere decir? Nos cuesta salir de donde nos sentimos seguros. Aunque lo estemos pasado mal y sabemos que no es mi trabajo ideal, estamos seguros.

Os pongo el relato de Alberto Blázquez donde lo explica perfectamente:

“Un Hombre va de visita a casa de un amigo y cuando entra al comedor se encuentra con el perro de su amigo. El perro es grande, fuerte, pero está quejándose y llorando.

El visitante pregunta a su amigo, “¿Oye, que le pasa a tu perro? Parece enfermo”.

No te preocupes, le dice el amigo. Este perro es muy perezoso.

Los dos amigos se sientan a relatar sus viejas historias, mientras que el animal continua quejándose ante lo cual el visitante inquiere de nuevo a su amigo y le dice: “Me sabe mal por tu perro, ¿por qué no lo llevas al veterinario?”. El hombre le contesta nuevamente: “No te preocupes, es que este perro es perezoso”.

El visitante inquieto por la misma respuesta, le pregunta: “Oye ¿por qué dices todo el rato que este perro es perezoso? Yo lo que veo es que está enfermo y que está sufriendo”. Entonces el amigo le dice:

“Mira lo que le pasa es que lleva sentado encima de un clavo toda la mañana, sé que le duele y por eso se queja y se queja, pero no ha querido mover el culo de su sitio, porque con todo y a pesar del clavo, se siente cómodo y ya se ha acostumbrado a su sufrimiento”.

Espero que el post de hoy nos haga reflexionar y ver qué puedo cambiar para poder vivir mejor, por lo menos sin dolor.

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