¿Cuántas entrevistas tuviste hasta junio 2017?


Seguimos conociendo más detalles sobre tu búsqueda de un empleo.

Hoy quería saber cuántas entrevistas tuviste entre enero a junio de 2017

Lo primero al buscar trabajo


Las personas que empiezan a buscar trabajo, lo primero que hacen es elaborar un currículum “chulo”. Con buena foto, a colores, con buena calidad, etc.

El currículum relata de manera cronológica todo lo que estudiamos, trabajamos y en que empresas estuvimos. Añadimos que tenemos el carnet de conducir y coche, además de disponibilidad geográfica y flexibilidad horaria.

Empezamos a repartirlo como si fuera un folleto de la oferta del día del supermercado.

Lo que tenemos que hacer antes de nada es definir nuestro objetivo: de qué buscamos trabajo.

En función de cuál sea nuestro objetivo, así tendremos que elaborar nuestro currículum. También estableceremos un plan de acción para buscar un trabajo.

Lo que vamos a hacer es un análisis del puesto y del entorno de trabajo de cada uno de los puestos en lo que queremos optar. Una vez obtenida la información (formación requerida, funciones desempeñadas, horario, condiciones económicas, etc) empezamos a elaborar nuestro currículum adaptado a ese puesto y a esa empresa.

Empecemos a responder:

  • Puesto de trabajo quieres buscar en la actualidad
  • Dentro de 2 años
  • Formación requerida para el puesto/s
  • Tareas a desempeñar
  • Competencias profesionales. Las dividimos en dos grupos:
  • Competencias técnicas. Relacionadas con el trabajo con cosas, con herramientas, máquinas, programas y aplicaciones informáticas.
  • Competencias comerciales y relación con los demás. Todas las relacionadas con el trabajo con personas, trato con clientes, proveedores, trabajo en equipo, etc.
  • Cualidades personales del candidato. Como son autonomía, motivación, tolerancia al fracaso, extrovertido, capacidad de concentración, vestimenta, etc
  • Información adicional al puesto: horario, sueldo, desplazamiento, sexo, idiomas, etc.
  • Información sobre el entorno del puesto y de la empresa: conocer el tamaño de la empresa, distribución de los lugares de trabajo, problemas del sector o del puesto, etc.
  • Clientela y proveedores: cliente final, cliente empresa, qué necesidades resuelves, los proveedores son muchos o único, etc
  • Objetivo de la empresa, que necesidad cubre al cliente
  • Jerga propia del puesto y del sector. Léxico especifico.
  • Dónde buscan a los trabajadores, cómo realizan la selección.

Y muchas más ….

Como obtengo la información:

  • Google
  • Webs corporativas
  • Cualificaciones Profesionales del Catalogo Nacional por Familia Profesional. Encontramos una clasificación de las profesiones más relevantes, detallando su formación y competencias necesarias para el desempeño.
  • Ofertas publicadas. Busca las ofertas en portales o metabuscadores para ver los requisitos que demandan las empresas.
  • Habla con personas que trabajan en ese oficio o puesto o empresa para que te cuenten cómo trabajan y cómo es la empresa.

Para finalizar, tenemos que ver que nuestra experiencia laboral es muy valiosa. Podemos hacer una simulación de imaginarnos que somos los que vamos a contratar. Qué demandaríamos, qué pediríamos, qué nos interesaría de un trabajador para nuestra empresa.

No te mientas, no vale la pena.

Con toda esta información vamos a definir un objetivo, planificar la búsqueda de empleo, diseñar una estrategia, elaborar un currículum para el puesto, realizar la formación y cualificación necesaria, contactar con nuestros empleadores, analizar el proceso de selección.

Buscar trabajo no es una foto chula, un currículum con colores, ni un enlace en un perfil. Que la empresa te valore como candidato es algo más.

Espero que el post de hoy te haya ayudado. Si te puedo ayudar como orientadora profesional contacta conmigo

Que no te etiqueten


El mercado laboral está lleno de etiquetas asociados a la edad. Se tiene la creencia de que juntar trabajadores maduros (más de 40 y de 55 años) con trabajadores jóvenes (menores de 30) se crea en la empresa  el “choque generacional”, porque tienen valores, intereses, formas de trabajar y de pensar diferentes.

Los trabajadores Baby Boomers (nacidos entre 1949-1965) son conscientes de que tienen que adaptarse a los nuevos cambios, como son la flexibilidad, las nuevas tecnologías, el trabajo de equipo. Sin embargo, tienen la etiqueta de que no quieren aprender y que tienen limitaciones para esta adaptación.

Que esta generación esté acostumbrada a comunicarse en persona antes que por email, no quiere decir que no se hayan acostumbrado al usar el whatsapp.

La generación X (los nacidos entre 1965-1980) se etiqueta como generación independiente, prefieren trabajar solos que en equipo, además no le importa hacer horas extras.

Sin embargo, es la generación de la conciliación. Querer equilibrar tu vida personal con la profesional no es sólo exclusivo de esta generación. Tampoco es verdad que no trabaje en equipo ni que sea flexible, porque es la generación que más cambios ha vivido.

La generación Y o los Millennials (nacidos entre 1980-1990), se dice que son flexibles, creativos, multitarea, comparten la información y prefieren la flexibilidad horaria.

Como puedes ver, el mercado laboral está totalmente etiquetado. Por eso no debemos tomarnos en serio estás generalidades. Me parece exagerado creer que los problemas en la empresa (en el mercado laboral) son por la brecha generacional.

Como orientadora profesional he visto a personas jóvenes que no querían aprender más porque ya sabían demasiado. Y por el contrario, he visto a gente con edad que tenían mucho por aprender porque aún no sabían nada.

No creo que un millennial no sea asertivo y esté dispuesto a asumir una sobrecarga de trabajo porque se supone que son multitarea. Ni creo que un trabajador del baby-boomer no quiera aprender un nuevo programa o proceso en su empresa porque “no es amigo de los cambios” y paralice un departamento o empresa porque sí.

Estoy convencida que todos ponemos etiquetas a todo. Creo que los prejuicios en cualquier ámbito son injustos. Pero en el ámbito laboral son muy arbitrarios y discriminatorios. Afectan a personas con nombre y apellidos. Y la empresa pierde una gran capacidad de poder ser productiva. Lo que se traduce en ser más competitiva.

Lo que tenemos que hacer es no caer en esas etiquetas cualquiera que sea. No caemos en su trampa. Estamos perdiendo una gran calidad de mano de obra que a nuestras empresas les harían mucha falta, y por hacer caso a creencias de estereotipos, perdemos competitividad.

Me quedo con mi frase (que la puse en otro post):

Los analfabetos del siglo XXI no serán aquellos que no sepan leer y escribir, sino aquellos que no puedan aprender, desaprender y reaprender (Alvin Toffler)

Espero que el post de hoy te haya ayudado. Si te puedo ayudar como orientadora profesional contacta conmigo

¿Dónde están los mejores trabajadores?


Un comentario que realizan la mayoría de las personas que seleccionan, y que también observo en cada entrevista a la que voy (me apunto a ofertas para ver los procesos de selección como candidata) es que buscan “al mejor”.

Por su parte, a las personas que buscan trabajo (tanto personas orientadas como familia, amigos y conocidos) dicen que son los mejores trabajadores. Qué no saben por qué siguen en el paro. La mayor queja es que la empresa les pide unos requisitos tan altos que algunos (muchos) no son capaces de alcanzar. Y lo que los alcanzan, no les interesa al precio que ofrece la empresa.

Hace unos meses estuve en una empresa en donde se quejaban que no había comerciales, exactamente dijo que no “había buenos comerciales”. Añadía que antes había profesionales de la venta, y ahora no. Me pedían si “les podía llevar” esos buenos profesionales.

Por eso hoy escribo este post, preguntándome ¿dónde están esos excelentes profesionales?

No quiero centrarlo sólo en los comerciales, sino en todas las profesiones.

Antes de la crisis, los equipos de ventas (cualquier empresa) obtenían unos objetivos magníficos. Ahora, esos objetivos son inalcanzables. Lo que nos lleva a pensar si un empleado que había mantenido un status durante un tiempo, en la actualidad no pudiera llegar a alcanzar un mínimo.

Se supone que un profesional (de cualquier profesión y sector) destaca porque dispone de unos conocimientos, habilidades y destrezas que sobresalen de la media de los demás.

Lo que lleva a preguntarnos es que esos profesionales excepcionales (los mejores vendedores) lo eran porque realmente eran buenos, o simplemente existía una coyuntura económica que le beneficiaba para realizar sus ventas.

Me contaba una persona que tuve en orientación que había un tiempo (antes de la crisis) se dedicaban a recoger pedidos. Los clientes llamaban, no hacía falta que los llamarlas, para hacer el pedido.

Pero, esto que me lo cuenta como “para que veas lo que vendíamos” no era la realidad. Porque esta empresa (donde trabajaba la persona orientada) no vendía, no tenia profesionales de la venta, tenia personal “recoge pedidos”.

Cuando llegó la crisis, las llamadas no se realizaban, pero el precio y el producto es el mismo, pero el personal no sabía vender. Por eso la empresa tuvo que reducir personal. Y salió al mercado a buscar “los mejores vendedores”.

La empresa (y la persona orientada) no vieron lo que era evidente. Los objetivos se alcanzaban no por tener una plantilla de “excelentes” vendedores, sino porque existían unas condiciones externas a la empresa que favorecían las ventas.

Pensando un poco, esta situación no era sólo en la profesión de comercial, sino en todos los sectores. Por ejemplo, en los hostelería. Había bares, cafeterías, restaurantes, que vendían por vender, pero que realmente no ofrecían un buen producto con personal profesional. Al llegar la crisis y terminar esa “situación externa a la empresa”, el bar, cafetería, restaurante, se quedó sin clientes. ¿Fue la crisis o que el bar no sabía competir con el resto de la hostelería?

Es verdad que ahora en el mercado laboral hay muy buenos profesionales buscando trabajo. La alta cualificación profesional de la persona demandante de empleo es elevada. Creo que es la primera vez que esto ocurre en la historia cercana de nuestro país. Sin embargo, esta situación no implica que exista en el mercado un exceso de “maravillosos profesionales”.

Pero creo que no es verdad. No están desempleados los buenos. Porque nunca se dio esta situación. En épocas buenas y malas, los buenos profesionales están trabajando. Lo vemos en el bar de cerca de nuestra casa, que lleva décadas, pasándolo bien y mal, y sigue abierto. Todas las mañanas te sirven el café con la misma sonrisa.

Lo que existe ahora, desde mi punto de vista, es que con la cantidad de desempleados que hay las empresas hay subido los criterios de selección, para poder elegir entre unos pocos. Pero no se cumplen esos requisitos.

Entonces a esta altura de post, podemos decir que “ni antes había muchos superempleados, ni ahora hay tan pocos”

Lo que ha pasado es que con la crisis ha cambiado las empresas, y los que eran los “mejores” han acabado realizando tareas y responsabilidades discretas. ¿Por qué? porque la empresa (y sus trabajadores) no han sabido adaptarse a un cambio tan brutal como el que hemos vivido (y seguimos viviendo).

Antes los cambios eran tranquilos. Recordar cuando llegó a vuestras empresas los ordenadores. Poco a poco todos nos adaptábamos a esa nueva forma de trabajar. Pero, sin darnos cuenta, entra en nuestras vidas, y en el de la empresa, un huracán llamado crisis, con un entorno 2.0, que muchas empresas no supieron continuar, ni sus trabajadores.

En esta nueva economía, en este nuevo mercado, se conjugan verbos que antes no nos planteábamos, como colaborar frente a competir.

Se terminó la idea de no compartir nuestros conocimientos con los demás. El conocimiento está al alcance de cualquiera (independiente de la edad y del estatus) con un simple clic. Lo que produce el mayor cambio en la empresa: la democratización del conocimiento.

Habitualmente lo de arriba (con mayor experiencia y más edad) enseñaban a los de abajo (menor experiencia y menos edad). Ahora, no. Cualquier persona puede enseñar a otra.

También nuestros clientes también pueden comprobar que lo que le estamos vendiendo es bueno o malo. Por lo que el cliente me puede dar a mis más razones para el no que yo para el sí.

Estamos en un mundo digital. Por lo que la empresa (y sus trabajadores) tienen que adaptarse a este pequeño cambio. No es fácil. Por ejemplo, ahora Hacienda nos obliga a tener que presentar los impuestos por la web. ¡Uff, qué lio! Pues a tener “certificado digital”, no queda otra.

Bien, finalizo con la frase que para mi refleja el nuevo mundo el que estamos.

Los analfabetos del siglo XXI no serán aquellos que no sepan leer y escribir, sino aquellos que no puedan aprender, desaprender y reaprender (Alvin Toffler)

Espero que el post de hoy te haya ayudado. Si te puedo ayudar como orientadora profesional contacta conmigo

Qué hago después de la entrevista de trabajo


En todos los talleres de entrevista que imparto la sensación que me transmiten las personas que acuden que una vez realizada la entrevista ya se acaba el proceso. ¡Ya está!

Y ahora toca esperar …. ¡a ver si llaman!

Cuando les digo que por qué ellos no llaman para preguntar, me miran con cara de “¿qué dices?”

Es verdad en todos los talleres o cursos de cómo buscar trabajo o realizar una entrevista nos enseñan a hacer las preguntas y pasar la entrevista. Sin embargo, cuando finaliza la entrevista…. Ahora ¿qué hago?

¿Mando un email  o llamo para preguntar si han finalizado el proceso de selección?

Hay unas opciones que puedes hacer para poder tener más oportunidades que los demás candidatos.

Lo que no puedes hacer es “esperar a que te llamen”, tienes que tener una aptitud de iniciativa. La mayoría de las personas que me responden a la pregunta ¿tú qué harías? Me dicen que esperar. Y la verdad es lo que hacen no la mayoría sino todos.

Antes de enviar nada o llamar a alguien tenemos que tener en cuenta que me interesa la oferta y quiero trabajar allí. Y, sobre todo, saber que hemos realizado bien la entrevista. Es decir, pensar que estamos en situación de selección.

Para ello, tenemos que analizar la entrevista cuando salimos de ella. Ver lo que me preguntaron, por qué lo hicieron, qué contesté, cómo respondí, cómo me sentí, etc.

Para hacer bien este post-análisis de la entrevista, respondemos a unas preguntas:

  • Qué ha estado bien: Fue corta, hubo fluidez con el entrevistador, las preguntas fueron las que yo esperaba, …
  • Qué ha estado mal: Fue larga, no hubo comunicación con el entrevistador, no esperaba esas preguntas, ….
  • Te dieron más información que no esperabas o ya contabas con eso.
  • Qué mejorarías. Es importante que seas crítico contigo mismo. Saber siempre de tu punto de vista que has hecho mal o podrías haberlo hecho mejor.

A medida que vayas respondiendo (sin mentiras, sólo te mientes a ti) apúntalo, evalúalo, saca conclusiones.

Si el resultado es bueno. Entiendes que tienes posibilidades, es cuando tienes que enviar un email a la persona que te entrevistó (empresa que lo hizo). Este email es lo mismo que la carta de agradecimiento que en algunos cursos y blogs (muy anticuados desde mi simple punto de vista) te recomiendan hacer.

Tenemos que demostrar que estamos interesados en el puesto ofertado. Para eso, incide en aquello que te diferencia de los demás, en aquello que la empresa hicieron más hincapié en la entrevista (horario, cualificación, responsabilidades, etc).

Si del análisis post-entrevista llegaste a la conclusión que la entrevista “ha estado mal”, no te preocupes ni te agobies. Intenta resolverlo. Para ello, corrige los fallos que tuviste durante la entrevista. Resalta las ventajas de tu selección frente a los demás candidatos.

Puedes enviar en el email de post-entrevista alguna referencia. Piensa quién puede conocer y/o trabajar con esa empresa. Pregúntale si puedes enviar su contacto.

Esto se hace por dos motivos. Uno, dar confianza al seleccionador. Y, la segunda, saber que estás interesado y te estás moviendo, no sentado a que te llamen.

No te olvides cuando realices la entrevista de que te dé el email o datos de contacto.

Espero que el post de hoy te haya ayudado. Si te puedo ayudar como orientadora profesional contacta conmigo