Qué hago después de la entrevista de trabajo


En todos los talleres de entrevista que imparto la sensación que me transmiten las personas que acuden que una vez realizada la entrevista ya se acaba el proceso. ¡Ya está!

Y ahora toca esperar …. ¡a ver si llaman!

Cuando les digo que por qué ellos no llaman para preguntar, me miran con cara de “¿qué dices?”

Es verdad en todos los talleres o cursos de cómo buscar trabajo o realizar una entrevista nos enseñan a hacer las preguntas y pasar la entrevista. Sin embargo, cuando finaliza la entrevista…. Ahora ¿qué hago?

¿Mando un email  o llamo para preguntar si han finalizado el proceso de selección?

Hay unas opciones que puedes hacer para poder tener más oportunidades que los demás candidatos.

Lo que no puedes hacer es “esperar a que te llamen”, tienes que tener una aptitud de iniciativa. La mayoría de las personas que me responden a la pregunta ¿tú qué harías? Me dicen que esperar. Y la verdad es lo que hacen no la mayoría sino todos.

Antes de enviar nada o llamar a alguien tenemos que tener en cuenta que me interesa la oferta y quiero trabajar allí. Y, sobre todo, saber que hemos realizado bien la entrevista. Es decir, pensar que estamos en situación de selección.

Para ello, tenemos que analizar la entrevista cuando salimos de ella. Ver lo que me preguntaron, por qué lo hicieron, qué contesté, cómo respondí, cómo me sentí, etc.

Para hacer bien este post-análisis de la entrevista, respondemos a unas preguntas:

  • Qué ha estado bien: Fue corta, hubo fluidez con el entrevistador, las preguntas fueron las que yo esperaba, …
  • Qué ha estado mal: Fue larga, no hubo comunicación con el entrevistador, no esperaba esas preguntas, ….
  • Te dieron más información que no esperabas o ya contabas con eso.
  • Qué mejorarías. Es importante que seas crítico contigo mismo. Saber siempre de tu punto de vista que has hecho mal o podrías haberlo hecho mejor.

A medida que vayas respondiendo (sin mentiras, sólo te mientes a ti) apúntalo, evalúalo, saca conclusiones.

Si el resultado es bueno. Entiendes que tienes posibilidades, es cuando tienes que enviar un email a la persona que te entrevistó (empresa que lo hizo). Este email es lo mismo que la carta de agradecimiento que en algunos cursos y blogs (muy anticuados desde mi simple punto de vista) te recomiendan hacer.

Tenemos que demostrar que estamos interesados en el puesto ofertado. Para eso, incide en aquello que te diferencia de los demás, en aquello que la empresa hicieron más hincapié en la entrevista (horario, cualificación, responsabilidades, etc).

Si del análisis post-entrevista llegaste a la conclusión que la entrevista “ha estado mal”, no te preocupes ni te agobies. Intenta resolverlo. Para ello, corrige los fallos que tuviste durante la entrevista. Resalta las ventajas de tu selección frente a los demás candidatos.

Puedes enviar en el email de post-entrevista alguna referencia. Piensa quién puede conocer y/o trabajar con esa empresa. Pregúntale si puedes enviar su contacto.

Esto se hace por dos motivos. Uno, dar confianza al seleccionador. Y, la segunda, saber que estás interesado y te estás moviendo, no sentado a que te llamen.

No te olvides cuando realices la entrevista de que te dé el email o datos de contacto.

Espero que el post de hoy te haya ayudado. Si te puedo ayudar como orientadora profesional contacta conmigo

Demuestra tus ganas por trabajar


Piensa en la última entrevista en donde has tenido que demostrar que te gusta tu profesión, que lo vives con pasión.

Mi admiración a todas las personas que demuestran sus ganas y pasión por su trabajo, por su hobby o por su profesión. Estas personas transmiten sus ganas y su entusiasmo por lo que hacen. Muchas veces se une lo personal y lo profesional.

En una  entrevista de trabajo tú debes transmitir esa ilusión por tu profesión de igual manera, con el objetivo de poder ser seleccionado para el puesto.

Yo te animo que lo hagas. Lo que pasa es que cuando acudes a la entrevista la ilusión se reduce. Los motivos son varios, como por ejemplo: ver que hay muchos más esperando, las malas condiciones ofrecidas, las creencias negativas de que no me van a coger, no voy a ser capaz, no me veo, etc.

Lo que sí creo es que si demuestras realmente qué tienes ganas de trabajar, qué eres el mejor candidato, qué tienes un compromiso con la empresa y la ilusión durante el proceso o la entrevista, lo que conseguirás es transmitir una sensación positiva al entrevistador.

Lo que las empresas quieren en su empresa son personas que tienen ganas y una actitud positiva hacia el puesto de trabajo, sea cual sea.  Demuestran que quieren aportar y contribuir a la empresa.

Lo que tienes que preguntarte es ¿qué es un trabajo para ti? Es una respuesta a la que tienes que dedicarle una cantidad de tiempo. Lo que tienes que tener claro es qué si vale la pena perder la motivación por el trabajo. Sé que depende mucho del momento en el que te encuentres, de la empresa, del puesto, pero si perdiste la ilusión es bueno que cambies tu percepción de ver tu trabajo o que te pongas la ilusión por lo que te gusta en tu búsqueda de empleo.

Volvamos a la entrevista. Durante la entrevista, el seleccionador tiene que ver las ganas que tienes por entrar en la empresa. Significa que formarías parte de un equipo, de un departamento, de un proyecto que te ilusiona y del que tengas ganas.

Algo que te va a diferenciar de los demás es dar las gracias porque te han entrevistado (se hace al final antes de marcharte). Y si después de todo lo que te han dicho, sigues ilusionado en el puesto y en la empresa, sería conveniente que llamaras o enviaras un email para preguntar el estado de la selección.

Como te decía antes, lo importante es que se te vea que aportas, te esforzarás por aprender y que vas a sacar el trabajo adelante. Recuerda que la empresa no te va a contratar si no vas a hacer nada.

Antes de terminar decir que “el trabajo de mi vida” no es otro que el trabajo que desempeño en la actualidad. Todos hemos escuchado a personas que odiaban su trabajo, pero al mismo tiempo decían que era “su trabajo”.

Sé que hay trabajos y empresas donde trabajar es una gran sensación y vale la pena levantarse para ir todos los días a trabajar. Sin embargo, hoy en día, como están las cosas, mejor decir lo que decía antes: el trabajo de mi vida es el que tengo hoy y no sé si lo tendré mañana.

Para finalizar. En la entrevista muestra tus ganas por el puesto de trabajo al que solicitas. Si transmites motivación y ganas tendrás una diferenciación con respecto a otras personas, llegarás a lograr los objetivos que te marques.

Espero que el post de hoy te haya ayudado. Si te puedo ayudar como orientadora profesional contacta conmigo

Escucha activa en una entrevista


En una entrevista de trabajo lo que siempre nos enseñan (y nos dicen) es que nos dediquemos a escuchar. Pero, el truco está en escuchar bien, y, como siempre te digo, mostrar interés. Es decir, mostrar que estás en escucha activa.

En una entrevista tienes que mostrar interés por el puesto para el que te está entrevistado y, además, atender a lo que te están diciendo el entrevistador.

La escucha activa es un instrumento básico de comunicación. Nos cuesta mucho. No nos enseñan a escuchar. La escucha activa es fundamental en el lenguaje no verbal. Con tu cuerpo, con los gestos, estás demostrando que estás atendiendo, pero lo complicado es que la persona que está entrevistando también tiene que ver que tú les estás atendiendo.

Hoy os dejo un vídeo donde os van a enseñar señales que demuestran que has captado la atención del interlocutor. Saber interpretarlas y saber emitirlas te ayudará a tener un buen desarrollo de la entrevista.

Espero que el post de hoy te haya ayudado. Recuerda que si te puedo ayudar como orientadora profesional contacta conmigo

Autora. Isa Loureiro. Orientadora Profesional.

¿Controlas o gestionas tus emociones en una entrevista?


Cuando hago el taller de entrevista siempre aparecen “eso que no me gusta” como es la falta de paciencia, la no tolerancia, los lloros, las risas, y demás.

Creo que todas son fruto de los nervios. Pero a veces creo que es que no sabemos controlar nuestras emociones.

A mí me da igual como sea cada uno. Porque en la orientación laboral no voy a valorar a nadie por ser simpático o borde. En el mercado laboral, en general, en las entrevistas, en particular, tampoco van a valorar a un profesional por ser “buena gente”, sino no por ser capaz de hacer lo que el puesto demanda.

¡Esa es la cuestión! En una entrevista de trabajo es la primera vez que te ven y te oyen. Lo que vean y lo que digas será lo que valoren de ti.

A mí, sinceramente, lo que me molesta cuando hago las entrevistas (tanto de orientación como los roll-play de entrevista) es la prepotencia, y la mala educación, sobre todo si es gratuita.

Al decirle que ¿por qué hace o dice eso? Lo más normal es que me respondan: Yo soy así. Entonces, le digo eso de “aún estás a tiempo de cambiar”.

Ya habíamos hablado de controlar los nervios durante una entrevista

Entonces, una vez que aprendemos a controlar nuestros nervios ante una entrevista, ahora toca controlar las emociones durante la entrevista.

Recuerdo, durante una época de mi vida, como las emociones me superaban, incluso me resultaba muy difícil poder parar algunas de ellas. Era como si mis emociones tuvieran vida propia.

Decidí un día, taparlas, que no se notasen. Estaba orgullosa de ello. Me sentía muy bien porque era capaz de controlarlas y, por otro lado, había conseguido que me controlaran ellas a mí. Era un pequeño logro.

Sin embargo, tanto era el control, que entre mis compañeros y entre las personas orientadas, empecé a tener “fama” de fría y distante. Me volví a sentir orgullosa, porque había dejado de ser “la llorona”. Ya dije que era un pequeño logro.

No me emocionaba, no reía, decía lo que opinaba, pero la impresión que tenían las personas de mi alrededor era que no empatizaba.

La cara agradable y simpática lo dejaba para “mi vida privada” y para “quién yo quería y se lo merecía”.

Pero bueno, reconozco para mí era un gran esfuerzo, que viéndolo desde la perspectiva de los años, me resultó muy duro. Entonces, empecé a saber un poco más entre la diferencia entre gestionar o controlar las emociones.

De todo lo que he aprendido lo puedo resumir en los siguientes puntos:

Al controlar lo que hacemos es reprimir una emoción que está desajustada (o así creemos nosotros) por su exagerada reacción. La situación típica de cuando “se nos saltan las lagrimas” por algo que nos emociona (una peli, por ejemplo), sin poder evitarlo ante situaciones que no observen la suficiente importancia como para que se produzca esa reacción.

Recordamos que las emociones son reacciones psicofisiológicas que representan modos de adaptación a ciertos estímulos del individuo cuando percibe un objeto, persona, lugar, suceso o recuerdo importante. (Wikipedia).

Por lo contrario, en la gestión de las emociones somos plenamente conscientes de lo que nos va a suceder y sabemos qué tipo de emoción tendremos en función al estimulo que recibamos.

Cuando controlamos nuestras emociones, lo único que sentimos es que una emoción que nos parece incontrolable, de la cual no podemos hacer nada, una vez que aparece en una situación. Un ejemplo puede ser el pánico o el miedo.

Por lo contrario, cuando gestionamos las emociones sabemos de qué manera hacemos esa emoción y los efectos físicos que van con ella. Con lo cual, conocemos en qué punto estamos cuando empezamos a notarla. Podemos (somos capaces) de modificarla para llegar a donde queremos ir. Por ejemplo, estoy viendo una peli, y no es momento de acabar llorando. Empiezo a sentir como me “vienen las lágrimas”, controlo yo la situación.

Lo normal que hacemos cuando controlamos nuestras emociones es que dirigimos todos los esfuerzos para ocultarla, y eso no nos sienta bien. Lo que estamos haciendo es centrarnos en la parte negativa de la emoción.

Al controlar las emociones, lo que hacemos, sin querer, es sacarla cuando nos venga bien. Es decir, podemos comprobar que junto a esa emoción aparece otra u otras que pasarán desapercibidas al estar sólo pensando en una concreta.

Os lo dejo aquí. Ahora, toca saber que haces tú, ¿controlas o gestionas?

Espero que el post de hoy te haya ayudado. Recuerda que si te puedo ayudar como orientadora profesional contacta conmigo

Autora. Isa Loureiro. Orientadora Profesional.

No pasas la entrevista por…


Cuando preparamos la entrevista de trabajo, siempre pensamos en las respuestas a las preguntas, pero nos olvidamos de unos detalles que parecen “nada importantes”, pero te puede costar la entrevista.

No tratar con prepotencia a la persona de recepción. Recordamos que la entrevista es desde que llegas al sitio. Entonces, las personas que te vas encontrando son parte de la entrevista. No muestres tu carácter ni tu personalidad con ellas.

Puede ser que te hagan esperar. No te pongas borde, y menos con alguien de la empresa. Se te valorará por todo, no sólo por lo que digas en la entrevista.

Cuando te pidan hacer una pregunta o si tienes una duda, puedes preguntar por el sueldo, las comisiones, la consecución de objetivos y su retribución, sin problema. Pero, el problema es cómo lo haces. Lo más normal es que salgan en la entrevista (no eres el primero que lo pregunta, y, por lo general, la empresa ya lo especifica). Recuerda que puedes negociar.

Ten cuidado con lo que llamamos “tics”, tanto corporales como verbales. Son muy molestos, cuando estás realizando la entrevista. Ayudan al entrevistador a centrar la entrevista en ellos. Si el puesto de trabajo es para atención al público, hablar por teléfono, representar a la empresa, suele no gustar que las personas tengan tics. Cuando preparares la entrevista, cuida esos pequeños detalles. Que te ayude alguien cercano a ti.

Los nervios. Nos pierden. Si no vas seguro y confiado que eres el mejor candidato para el puesto, los nervios saldrán. Y dirás todo aquello que no quieres, de la peor manera posible, sin sentido. Es decir, un desastre de entrevista. Prepárala.

Recuerda que el truco está en dar confianza de que sabrás hacer lo que tienes que hacer, qué aprenderás lo que tengas que aprender, qué defenderás el puesto como mejor puedas. Si no das esa buena primera impresión, no pasarás la entrevista.

Después hay pequeños detalles que ayudan a pasar la entrevista. Por ejemplo,

  • Estás en una entrevista de trabajo. La persona que te va a entrevista está trabajando. No estamos en un bar, ni quiere ligar, ni le hacen gracia tus chistes. Contrólate.
  • Lo que queremos en las empresas son personas normales. Así que intenta ser agradable.
  • Si te preguntan algo, responde a lo que se te pregunta.
  • Si la pregunta es directa, no te enrolles. Responde.

Si quieres preparar tu próxima entrevista, tienes el taller de entrevista y más información sobre la entrevista de trabajo.

Espero que el post de hoy te haya ayudado. Recuerda que si te puedo ayudar como orientadora profesional, Mi curriculum.

Autora. Isa Loureiro. Orientadora Profesional.