Lo que no debes contestar en una entrevista


Espero que esta infografía te ayude.

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Autora. Isa Loureiro. Orientadora Profesional.

 

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Demuestra tus ganas por trabajar


Piensa en la última entrevista en donde has tenido que demostrar que te gusta tu profesión, que lo vives con pasión.

Mi admiración a todas las personas que demuestran sus ganas y pasión por su trabajo, por su hobby o por su profesión. Estas personas transmiten sus ganas y su entusiasmo por lo que hacen. Muchas veces se une lo personal y lo profesional.

En una  entrevista de trabajo tú debes transmitir esa ilusión por tu profesión de igual manera, con el objetivo de poder ser seleccionado para el puesto.

Yo te animo que lo hagas. Lo que pasa es que cuando acudes a la entrevista la ilusión se reduce. Los motivos son varios, como por ejemplo: ver que hay muchos más esperando, las malas condiciones ofrecidas, las creencias negativas de que no me van a coger, no voy a ser capaz, no me veo, etc.

Lo que sí creo es que si demuestras realmente qué tienes ganas de trabajar, qué eres el mejor candidato, qué tienes un compromiso con la empresa y la ilusión durante el proceso o la entrevista, lo que conseguirás es transmitir una sensación positiva al entrevistador.

Lo que las empresas quieren en su empresa son personas que tienen ganas y una actitud positiva hacia el puesto de trabajo, sea cual sea.  Demuestran que quieren aportar y contribuir a la empresa.

Lo que tienes que preguntarte es ¿qué es un trabajo para ti? Es una respuesta a la que tienes que dedicarle una cantidad de tiempo. Lo que tienes que tener claro es qué si vale la pena perder la motivación por el trabajo. Sé que depende mucho del momento en el que te encuentres, de la empresa, del puesto, pero si perdiste la ilusión es bueno que cambies tu percepción de ver tu trabajo o que te pongas la ilusión por lo que te gusta en tu búsqueda de empleo.

Volvamos a la entrevista. Durante la entrevista, el seleccionador tiene que ver las ganas que tienes por entrar en la empresa. Significa que formarías parte de un equipo, de un departamento, de un proyecto que te ilusiona y del que tengas ganas.

Algo que te va a diferenciar de los demás es dar las gracias porque te han entrevistado (se hace al final antes de marcharte). Y si después de todo lo que te han dicho, sigues ilusionado en el puesto y en la empresa, sería conveniente que llamaras o enviaras un email para preguntar el estado de la selección.

Como te decía antes, lo importante es que se te vea que aportas, te esforzarás por aprender y que vas a sacar el trabajo adelante. Recuerda que la empresa no te va a contratar si no vas a hacer nada.

Antes de terminar decir que “el trabajo de mi vida” no es otro que el trabajo que desempeño en la actualidad. Todos hemos escuchado a personas que odiaban su trabajo, pero al mismo tiempo decían que era “su trabajo”.

Sé que hay trabajos y empresas donde trabajar es una gran sensación y vale la pena levantarse para ir todos los días a trabajar. Sin embargo, hoy en día, como están las cosas, mejor decir lo que decía antes: el trabajo de mi vida es el que tengo hoy y no sé si lo tendré mañana.

Para finalizar. En la entrevista muestra tus ganas por el puesto de trabajo al que solicitas. Si transmites motivación y ganas tendrás una diferenciación con respecto a otras personas, llegarás a lograr los objetivos que te marques.

Espero que el post de hoy te haya ayudado. Si te puedo ayudar como orientadora profesional contacta conmigo

Escucha activa en una entrevista


En una entrevista de trabajo lo que siempre nos enseñan (y nos dicen) es que nos dediquemos a escuchar. Pero, el truco está en escuchar bien, y, como siempre te digo, mostrar interés. Es decir, mostrar que estás en escucha activa.

En una entrevista tienes que mostrar interés por el puesto para el que te está entrevistado y, además, atender a lo que te están diciendo el entrevistador.

La escucha activa es un instrumento básico de comunicación. Nos cuesta mucho. No nos enseñan a escuchar. La escucha activa es fundamental en el lenguaje no verbal. Con tu cuerpo, con los gestos, estás demostrando que estás atendiendo, pero lo complicado es que la persona que está entrevistando también tiene que ver que tú les estás atendiendo.

Hoy os dejo un vídeo donde os van a enseñar señales que demuestran que has captado la atención del interlocutor. Saber interpretarlas y saber emitirlas te ayudará a tener un buen desarrollo de la entrevista.

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Autora. Isa Loureiro. Orientadora Profesional.

¿Controlas o gestionas tus emociones en una entrevista?


Cuando hago el taller de entrevista siempre aparecen “eso que no me gusta” como es la falta de paciencia, la no tolerancia, los lloros, las risas, y demás.

Creo que todas son fruto de los nervios. Pero a veces creo que es que no sabemos controlar nuestras emociones.

A mí me da igual como sea cada uno. Porque en la orientación laboral no voy a valorar a nadie por ser simpático o borde. En el mercado laboral, en general, en las entrevistas, en particular, tampoco van a valorar a un profesional por ser “buena gente”, sino no por ser capaz de hacer lo que el puesto demanda.

¡Esa es la cuestión! En una entrevista de trabajo es la primera vez que te ven y te oyen. Lo que vean y lo que digas será lo que valoren de ti.

A mí, sinceramente, lo que me molesta cuando hago las entrevistas (tanto de orientación como los roll-play de entrevista) es la prepotencia, y la mala educación, sobre todo si es gratuita.

Al decirle que ¿por qué hace o dice eso? Lo más normal es que me respondan: Yo soy así. Entonces, le digo eso de “aún estás a tiempo de cambiar”.

Ya habíamos hablado de controlar los nervios durante una entrevista

Entonces, una vez que aprendemos a controlar nuestros nervios ante una entrevista, ahora toca controlar las emociones durante la entrevista.

Recuerdo, durante una época de mi vida, como las emociones me superaban, incluso me resultaba muy difícil poder parar algunas de ellas. Era como si mis emociones tuvieran vida propia.

Decidí un día, taparlas, que no se notasen. Estaba orgullosa de ello. Me sentía muy bien porque era capaz de controlarlas y, por otro lado, había conseguido que me controlaran ellas a mí. Era un pequeño logro.

Sin embargo, tanto era el control, que entre mis compañeros y entre las personas orientadas, empecé a tener “fama” de fría y distante. Me volví a sentir orgullosa, porque había dejado de ser “la llorona”. Ya dije que era un pequeño logro.

No me emocionaba, no reía, decía lo que opinaba, pero la impresión que tenían las personas de mi alrededor era que no empatizaba.

La cara agradable y simpática lo dejaba para “mi vida privada” y para “quién yo quería y se lo merecía”.

Pero bueno, reconozco para mí era un gran esfuerzo, que viéndolo desde la perspectiva de los años, me resultó muy duro. Entonces, empecé a saber un poco más entre la diferencia entre gestionar o controlar las emociones.

De todo lo que he aprendido lo puedo resumir en los siguientes puntos:

Al controlar lo que hacemos es reprimir una emoción que está desajustada (o así creemos nosotros) por su exagerada reacción. La situación típica de cuando “se nos saltan las lagrimas” por algo que nos emociona (una peli, por ejemplo), sin poder evitarlo ante situaciones que no observen la suficiente importancia como para que se produzca esa reacción.

Recordamos que las emociones son reacciones psicofisiológicas que representan modos de adaptación a ciertos estímulos del individuo cuando percibe un objeto, persona, lugar, suceso o recuerdo importante. (Wikipedia).

Por lo contrario, en la gestión de las emociones somos plenamente conscientes de lo que nos va a suceder y sabemos qué tipo de emoción tendremos en función al estimulo que recibamos.

Cuando controlamos nuestras emociones, lo único que sentimos es que una emoción que nos parece incontrolable, de la cual no podemos hacer nada, una vez que aparece en una situación. Un ejemplo puede ser el pánico o el miedo.

Por lo contrario, cuando gestionamos las emociones sabemos de qué manera hacemos esa emoción y los efectos físicos que van con ella. Con lo cual, conocemos en qué punto estamos cuando empezamos a notarla. Podemos (somos capaces) de modificarla para llegar a donde queremos ir. Por ejemplo, estoy viendo una peli, y no es momento de acabar llorando. Empiezo a sentir como me “vienen las lágrimas”, controlo yo la situación.

Lo normal que hacemos cuando controlamos nuestras emociones es que dirigimos todos los esfuerzos para ocultarla, y eso no nos sienta bien. Lo que estamos haciendo es centrarnos en la parte negativa de la emoción.

Al controlar las emociones, lo que hacemos, sin querer, es sacarla cuando nos venga bien. Es decir, podemos comprobar que junto a esa emoción aparece otra u otras que pasarán desapercibidas al estar sólo pensando en una concreta.

Os lo dejo aquí. Ahora, toca saber que haces tú, ¿controlas o gestionas?

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Autora. Isa Loureiro. Orientadora Profesional.

No pasas la entrevista por…


Cuando preparamos la entrevista de trabajo, siempre pensamos en las respuestas a las preguntas, pero nos olvidamos de unos detalles que parecen “nada importantes”, pero te puede costar la entrevista.

No tratar con prepotencia a la persona de recepción. Recordamos que la entrevista es desde que llegas al sitio. Entonces, las personas que te vas encontrando son parte de la entrevista. No muestres tu carácter ni tu personalidad con ellas.

Puede ser que te hagan esperar. No te pongas borde, y menos con alguien de la empresa. Se te valorará por todo, no sólo por lo que digas en la entrevista.

Cuando te pidan hacer una pregunta o si tienes una duda, puedes preguntar por el sueldo, las comisiones, la consecución de objetivos y su retribución, sin problema. Pero, el problema es cómo lo haces. Lo más normal es que salgan en la entrevista (no eres el primero que lo pregunta, y, por lo general, la empresa ya lo especifica). Recuerda que puedes negociar.

Ten cuidado con lo que llamamos “tics”, tanto corporales como verbales. Son muy molestos, cuando estás realizando la entrevista. Ayudan al entrevistador a centrar la entrevista en ellos. Si el puesto de trabajo es para atención al público, hablar por teléfono, representar a la empresa, suele no gustar que las personas tengan tics. Cuando preparares la entrevista, cuida esos pequeños detalles. Que te ayude alguien cercano a ti.

Los nervios. Nos pierden. Si no vas seguro y confiado que eres el mejor candidato para el puesto, los nervios saldrán. Y dirás todo aquello que no quieres, de la peor manera posible, sin sentido. Es decir, un desastre de entrevista. Prepárala.

Recuerda que el truco está en dar confianza de que sabrás hacer lo que tienes que hacer, qué aprenderás lo que tengas que aprender, qué defenderás el puesto como mejor puedas. Si no das esa buena primera impresión, no pasarás la entrevista.

Después hay pequeños detalles que ayudan a pasar la entrevista. Por ejemplo,

  • Estás en una entrevista de trabajo. La persona que te va a entrevista está trabajando. No estamos en un bar, ni quiere ligar, ni le hacen gracia tus chistes. Contrólate.
  • Lo que queremos en las empresas son personas normales. Así que intenta ser agradable.
  • Si te preguntan algo, responde a lo que se te pregunta.
  • Si la pregunta es directa, no te enrolles. Responde.

Si quieres preparar tu próxima entrevista, tienes el taller de entrevista y más información sobre la entrevista de trabajo.

Espero que el post de hoy te haya ayudado. Recuerda que si te puedo ayudar como orientadora profesional, Mi curriculum.

Autora. Isa Loureiro. Orientadora Profesional.

 

Se tuerce la entrevista, ¡corrígela!


Por mucho que prepare una entrevista puede ocurrir que se tuerza de un momento. Hablaremos de cómo corregirlo.

Las entrevistas se pueden torcer por múltiples causas. Sin embargo, tienes que tener en cuenta que para ti la primera o única, pero para el entrevistador sea la mil. Así que el entrevistador está muy cansado de oír lo mismo: soy responsable y me gusta trabajar.

Otra causa, es que el entrevistador ya tenga su candidato, y no le queda otro remedio que acabar con las entrevistas ya concertadas, así lo que digas no valdrá mucho para ser seleccionado.

Puede ocurrir, también, que el entrevistador esté tan aburrido de escuchar lo mismo a todos los entrevistados. Y lo que esté deseando es acabar.

Bien, lo importante es darle la vuelta. Que el entrevistador vuelva a la entrevista o, mejor, si has metido la pata, poder corregirlo en la misma entrevista.

Hablamos de unos truquitos para ser seleccionado.

Rescata la respuesta

Estoy segura que hemos metido la pata en una respuesta. Nos ha pasado a todos. Pero lo importante es arreglarlo. Vuelve a reformular tu respuesta con una coletilla que diga algo así como… quiero añadir… y es cuando puedes decir lo que querías decir.

Si te has equivocado de nombre o te ha caído algo o has roto algo, ahí lo que tienes que hacer es pedir perdón, y darle un toque de humor, es lo que te queda.

Ante todo mantén la calma. Es lo difícil, lo sé, pero inténtalo. Lo más normal es que el entrevistador acepte tu respuesta sin problemas. Y eso te dará confianza para continuar con la entrevista.

Ten en cuenta que se te valorará porque no es importante cometer errores, lo importante es ver cómo los manejas y resuelves las situaciones.

Eres el mejor para el puesto

Lo tenemos claro, por eso vamos a la entrevista, ¿no? Si durante la entrevista el entrevistador dice que eres el mejor cualificado, ¡Peligro! Porque en el mundo empresarial esa palabra (cualificado) quiere decir muchas cosas. Entonces, eres tú el que tiene que defender que eres el mejor para el puesto, no el mejor cualificado.

Tendrás que usar tu arte. Al conocerte bien, sobre todo tu vida laboral, te ayudará. Destaca tus fortalezas (donde eres fuerte y puedes aportar a la empresa) y, por supuesto, reduce tus debilidades.

Si tu deseas el puesto y realizar tu trabajo, estar sobre o infa cualificado no tiene porque ser la razón por la que debes estar descartado en el proceso.

Haz la pregunta oportuna

Cuando veas que la entrevista baja de intensidad o que el entrevistador pierde la atención sobre tus respuestas, es el momento de retomar la entrevista haciendo una pregunta. La pregunta tiene que darle la vuelta a la entrevista y llevarla  tu terreno o a dónde tú quieras ir. Piensa ¿qué es lo que más te gusta de trabajar aquí? Lo que estás obligando al entrevistador es a que hable y te dé una respuesta directa, y volverá a ti otra vez.

Decirte que cuando hables, hables lo menos posible, concreta y vete al grano. Trata de obtener una mejor idea de tu rol en la empresa. Si no presta atención, es lo más normal que esté pensando en otra cosa que no eres tú. Entonces, dale la vuelta y lleva la entrevista a tu lado.

¿Si me doy cuenta que ha ido de pena la entrevista cuando salí de ella?

¿Cómo lo arreglo? Redacta un email donde expongas de manera honesta los problemas que tuviste durante la entrevista. Agradécele el tiempo que te dedicó pero, sobre todo, úsala para emendar los errores de la entrevista.

La verdad, en estos casos, el objetivo que te tienes que plantear, es conseguir la segunda entrevista, otra oportunidad para poder demostrar que eres el mejor para el puesto.

Lo normal es llamar al entrevistador con la escusa de si han cerrado el proceso de selección. Lo que suele decirse es que no envíes email. Pero yo creo que no hay problema que lo hagas, pero primero llama. Si no eres capaz de hablar con él, mándale un email.

Si tienes esa segunda entrevista, analiza la situación. ¿Por qué fallaste? Por no prepararla, por no conocer la empresa, conocer sus productos, conocer a que se dedican, no conocías tu currículum,…

Recuerda: vale la pena intentarlo de nuevo. Una entrevista de trabajo que fue mal puede parecerte una pesadez en el momento. Sin embargo, puede ser una gran experiencia para corregir en la próxima. Procura que no vuelva a ocurrir.

Espero que te haya gustado el post de hoy. Recuerda que si te puedo ayudar como orientadora profesionalponte en contacto conmigo.

Autora. Isa Loureiro. Orientadora Profesional