Escucha activa en una entrevista


En una entrevista de trabajo lo que siempre nos enseñan (y nos dicen) es que nos dediquemos a escuchar. Pero, el truco está en escuchar bien, y, como siempre te digo, mostrar interés. Es decir, mostrar que estás en escucha activa.

En una entrevista tienes que mostrar interés por el puesto para el que te está entrevistado y, además, atender a lo que te están diciendo el entrevistador.

La escucha activa es un instrumento básico de comunicación. Nos cuesta mucho. No nos enseñan a escuchar. La escucha activa es fundamental en el lenguaje no verbal. Con tu cuerpo, con los gestos, estás demostrando que estás atendiendo, pero lo complicado es que la persona que está entrevistando también tiene que ver que tú les estás atendiendo.

Hoy os dejo un vídeo donde os van a enseñar señales que demuestran que has captado la atención del interlocutor. Saber interpretarlas y saber emitirlas te ayudará a tener un buen desarrollo de la entrevista.

Espero que el post de hoy te haya ayudado. Recuerda que si te puedo ayudar como orientadora profesional contacta conmigo

Autora. Isa Loureiro. Orientadora Profesional.

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¿Controlas o gestionas tus emociones en una entrevista?


Cuando hago el taller de entrevista siempre aparecen “eso que no me gusta” como es la falta de paciencia, la no tolerancia, los lloros, las risas, y demás.

Creo que todas son fruto de los nervios. Pero a veces creo que es que no sabemos controlar nuestras emociones.

A mí me da igual como sea cada uno. Porque en la orientación laboral no voy a valorar a nadie por ser simpático o borde. En el mercado laboral, en general, en las entrevistas, en particular, tampoco van a valorar a un profesional por ser “buena gente”, sino no por ser capaz de hacer lo que el puesto demanda.

¡Esa es la cuestión! En una entrevista de trabajo es la primera vez que te ven y te oyen. Lo que vean y lo que digas será lo que valoren de ti.

A mí, sinceramente, lo que me molesta cuando hago las entrevistas (tanto de orientación como los roll-play de entrevista) es la prepotencia, y la mala educación, sobre todo si es gratuita.

Al decirle que ¿por qué hace o dice eso? Lo más normal es que me respondan: Yo soy así. Entonces, le digo eso de “aún estás a tiempo de cambiar”.

Ya habíamos hablado de controlar los nervios durante una entrevista

Entonces, una vez que aprendemos a controlar nuestros nervios ante una entrevista, ahora toca controlar las emociones durante la entrevista.

Recuerdo, durante una época de mi vida, como las emociones me superaban, incluso me resultaba muy difícil poder parar algunas de ellas. Era como si mis emociones tuvieran vida propia.

Decidí un día, taparlas, que no se notasen. Estaba orgullosa de ello. Me sentía muy bien porque era capaz de controlarlas y, por otro lado, había conseguido que me controlaran ellas a mí. Era un pequeño logro.

Sin embargo, tanto era el control, que entre mis compañeros y entre las personas orientadas, empecé a tener “fama” de fría y distante. Me volví a sentir orgullosa, porque había dejado de ser “la llorona”. Ya dije que era un pequeño logro.

No me emocionaba, no reía, decía lo que opinaba, pero la impresión que tenían las personas de mi alrededor era que no empatizaba.

La cara agradable y simpática lo dejaba para “mi vida privada” y para “quién yo quería y se lo merecía”.

Pero bueno, reconozco para mí era un gran esfuerzo, que viéndolo desde la perspectiva de los años, me resultó muy duro. Entonces, empecé a saber un poco más entre la diferencia entre gestionar o controlar las emociones.

De todo lo que he aprendido lo puedo resumir en los siguientes puntos:

Al controlar lo que hacemos es reprimir una emoción que está desajustada (o así creemos nosotros) por su exagerada reacción. La situación típica de cuando “se nos saltan las lagrimas” por algo que nos emociona (una peli, por ejemplo), sin poder evitarlo ante situaciones que no observen la suficiente importancia como para que se produzca esa reacción.

Recordamos que las emociones son reacciones psicofisiológicas que representan modos de adaptación a ciertos estímulos del individuo cuando percibe un objeto, persona, lugar, suceso o recuerdo importante. (Wikipedia).

Por lo contrario, en la gestión de las emociones somos plenamente conscientes de lo que nos va a suceder y sabemos qué tipo de emoción tendremos en función al estimulo que recibamos.

Cuando controlamos nuestras emociones, lo único que sentimos es que una emoción que nos parece incontrolable, de la cual no podemos hacer nada, una vez que aparece en una situación. Un ejemplo puede ser el pánico o el miedo.

Por lo contrario, cuando gestionamos las emociones sabemos de qué manera hacemos esa emoción y los efectos físicos que van con ella. Con lo cual, conocemos en qué punto estamos cuando empezamos a notarla. Podemos (somos capaces) de modificarla para llegar a donde queremos ir. Por ejemplo, estoy viendo una peli, y no es momento de acabar llorando. Empiezo a sentir como me “vienen las lágrimas”, controlo yo la situación.

Lo normal que hacemos cuando controlamos nuestras emociones es que dirigimos todos los esfuerzos para ocultarla, y eso no nos sienta bien. Lo que estamos haciendo es centrarnos en la parte negativa de la emoción.

Al controlar las emociones, lo que hacemos, sin querer, es sacarla cuando nos venga bien. Es decir, podemos comprobar que junto a esa emoción aparece otra u otras que pasarán desapercibidas al estar sólo pensando en una concreta.

Os lo dejo aquí. Ahora, toca saber que haces tú, ¿controlas o gestionas?

Espero que el post de hoy te haya ayudado. Recuerda que si te puedo ayudar como orientadora profesional contacta conmigo

Autora. Isa Loureiro. Orientadora Profesional.

No pasas la entrevista por…


Cuando preparamos la entrevista de trabajo, siempre pensamos en las respuestas a las preguntas, pero nos olvidamos de unos detalles que parecen “nada importantes”, pero te puede costar la entrevista.

No tratar con prepotencia a la persona de recepción. Recordamos que la entrevista es desde que llegas al sitio. Entonces, las personas que te vas encontrando son parte de la entrevista. No muestres tu carácter ni tu personalidad con ellas.

Puede ser que te hagan esperar. No te pongas borde, y menos con alguien de la empresa. Se te valorará por todo, no sólo por lo que digas en la entrevista.

Cuando te pidan hacer una pregunta o si tienes una duda, puedes preguntar por el sueldo, las comisiones, la consecución de objetivos y su retribución, sin problema. Pero, el problema es cómo lo haces. Lo más normal es que salgan en la entrevista (no eres el primero que lo pregunta, y, por lo general, la empresa ya lo especifica). Recuerda que puedes negociar.

Ten cuidado con lo que llamamos “tics”, tanto corporales como verbales. Son muy molestos, cuando estás realizando la entrevista. Ayudan al entrevistador a centrar la entrevista en ellos. Si el puesto de trabajo es para atención al público, hablar por teléfono, representar a la empresa, suele no gustar que las personas tengan tics. Cuando preparares la entrevista, cuida esos pequeños detalles. Que te ayude alguien cercano a ti.

Los nervios. Nos pierden. Si no vas seguro y confiado que eres el mejor candidato para el puesto, los nervios saldrán. Y dirás todo aquello que no quieres, de la peor manera posible, sin sentido. Es decir, un desastre de entrevista. Prepárala.

Recuerda que el truco está en dar confianza de que sabrás hacer lo que tienes que hacer, qué aprenderás lo que tengas que aprender, qué defenderás el puesto como mejor puedas. Si no das esa buena primera impresión, no pasarás la entrevista.

Después hay pequeños detalles que ayudan a pasar la entrevista. Por ejemplo,

  • Estás en una entrevista de trabajo. La persona que te va a entrevista está trabajando. No estamos en un bar, ni quiere ligar, ni le hacen gracia tus chistes. Contrólate.
  • Lo que queremos en las empresas son personas normales. Así que intenta ser agradable.
  • Si te preguntan algo, responde a lo que se te pregunta.
  • Si la pregunta es directa, no te enrolles. Responde.

Si quieres preparar tu próxima entrevista, tienes el taller de entrevista y más información sobre la entrevista de trabajo.

Espero que el post de hoy te haya ayudado. Recuerda que si te puedo ayudar como orientadora profesional, Mi curriculum.

Autora. Isa Loureiro. Orientadora Profesional.

 

Se tuerce la entrevista, ¡corrígela!


Por mucho que prepare una entrevista puede ocurrir que se tuerza de un momento. Hablaremos de cómo corregirlo.

Las entrevistas se pueden torcer por múltiples causas. Sin embargo, tienes que tener en cuenta que para ti la primera o única, pero para el entrevistador sea la mil. Así que el entrevistador está muy cansado de oír lo mismo: soy responsable y me gusta trabajar.

Otra causa, es que el entrevistador ya tenga su candidato, y no le queda otro remedio que acabar con las entrevistas ya concertadas, así lo que digas no valdrá mucho para ser seleccionado.

Puede ocurrir, también, que el entrevistador esté tan aburrido de escuchar lo mismo a todos los entrevistados. Y lo que esté deseando es acabar.

Bien, lo importante es darle la vuelta. Que el entrevistador vuelva a la entrevista o, mejor, si has metido la pata, poder corregirlo en la misma entrevista.

Hablamos de unos truquitos para ser seleccionado.

Rescata la respuesta

Estoy segura que hemos metido la pata en una respuesta. Nos ha pasado a todos. Pero lo importante es arreglarlo. Vuelve a reformular tu respuesta con una coletilla que diga algo así como… quiero añadir… y es cuando puedes decir lo que querías decir.

Si te has equivocado de nombre o te ha caído algo o has roto algo, ahí lo que tienes que hacer es pedir perdón, y darle un toque de humor, es lo que te queda.

Ante todo mantén la calma. Es lo difícil, lo sé, pero inténtalo. Lo más normal es que el entrevistador acepte tu respuesta sin problemas. Y eso te dará confianza para continuar con la entrevista.

Ten en cuenta que se te valorará porque no es importante cometer errores, lo importante es ver cómo los manejas y resuelves las situaciones.

Eres el mejor para el puesto

Lo tenemos claro, por eso vamos a la entrevista, ¿no? Si durante la entrevista el entrevistador dice que eres el mejor cualificado, ¡Peligro! Porque en el mundo empresarial esa palabra (cualificado) quiere decir muchas cosas. Entonces, eres tú el que tiene que defender que eres el mejor para el puesto, no el mejor cualificado.

Tendrás que usar tu arte. Al conocerte bien, sobre todo tu vida laboral, te ayudará. Destaca tus fortalezas (donde eres fuerte y puedes aportar a la empresa) y, por supuesto, reduce tus debilidades.

Si tu deseas el puesto y realizar tu trabajo, estar sobre o infa cualificado no tiene porque ser la razón por la que debes estar descartado en el proceso.

Haz la pregunta oportuna

Cuando veas que la entrevista baja de intensidad o que el entrevistador pierde la atención sobre tus respuestas, es el momento de retomar la entrevista haciendo una pregunta. La pregunta tiene que darle la vuelta a la entrevista y llevarla  tu terreno o a dónde tú quieras ir. Piensa ¿qué es lo que más te gusta de trabajar aquí? Lo que estás obligando al entrevistador es a que hable y te dé una respuesta directa, y volverá a ti otra vez.

Decirte que cuando hables, hables lo menos posible, concreta y vete al grano. Trata de obtener una mejor idea de tu rol en la empresa. Si no presta atención, es lo más normal que esté pensando en otra cosa que no eres tú. Entonces, dale la vuelta y lleva la entrevista a tu lado.

¿Si me doy cuenta que ha ido de pena la entrevista cuando salí de ella?

¿Cómo lo arreglo? Redacta un email donde expongas de manera honesta los problemas que tuviste durante la entrevista. Agradécele el tiempo que te dedicó pero, sobre todo, úsala para emendar los errores de la entrevista.

La verdad, en estos casos, el objetivo que te tienes que plantear, es conseguir la segunda entrevista, otra oportunidad para poder demostrar que eres el mejor para el puesto.

Lo normal es llamar al entrevistador con la escusa de si han cerrado el proceso de selección. Lo que suele decirse es que no envíes email. Pero yo creo que no hay problema que lo hagas, pero primero llama. Si no eres capaz de hablar con él, mándale un email.

Si tienes esa segunda entrevista, analiza la situación. ¿Por qué fallaste? Por no prepararla, por no conocer la empresa, conocer sus productos, conocer a que se dedican, no conocías tu currículum,…

Recuerda: vale la pena intentarlo de nuevo. Una entrevista de trabajo que fue mal puede parecerte una pesadez en el momento. Sin embargo, puede ser una gran experiencia para corregir en la próxima. Procura que no vuelva a ocurrir.

Espero que te haya gustado el post de hoy. Recuerda que si te puedo ayudar como orientadora profesionalponte en contacto conmigo.

Autora. Isa Loureiro. Orientadora Profesional

 

El secreto para pasar la entrevista de trabajo


Existen muchos talleres de cómo superar la entrevista de trabajo, incluyendo todo tipo de preguntas y respuestas. En este blog tienes un taller de entrevista completo.

Siempre aconsejo a todo el que vaya a una entrevista que la prepare. Que lleve respuestas a preguntas estándar que le van a hacer. Sin embargo, lo reconozco, hay un pequeño secreto para superar la entrevista y te llamen para el puesto.

Ese secreto es la actitud. Si, la actitud. ¿y qué quieres decir (os preguntareis)?

En todos los talleres (incluso los que yo imparto) queremos centrarnos en las respuestas a preguntas que nos realizan durante la entrevista. Pero, nos olvidamos del mensaje que recibe la persona que nos está entrevistando.

Este es la clave principal. Y lo decimos siempre. Por mucho que lleves las respuestas adecuadas, te conozcas perfectamente el currículum, aprendas todo sobre la empresa y todo lo demás que quieras, si tú no transmites que quieres trabajar en esa empresa y qué estás sobradamente preparado para realizar las funciones del puesto, el seleccionador no te va a seleccionar. Esa es la actitud.

La verdad que la mayoría de las personas que van a una entrevista, van por ir, porque ya piensan que no los van a seleccionar, porque ve muchos en la sala de espera, cuando realizan la entrevista contestan “lo que quiere oir el seleccionador”. Pero no es así. El entrevistador tiene que tener argumentos para seleccionar, más bien para eliminar. Una variable para seleccionar es que “por lo menos tiene ganas”.

Entonces, cuando prepares la entrevista de trabajo, recuerda de transmitir “ganas”. Es muy difícil, porque habitualmente no se hace.

Para eso no sólo manejar el lenguaje verbal (entonar, vocalizar, sonrisa telefónica, la alegría, …) sino también el lenguaje corporal (el movimiento de los brazos, la forma de sentarte, los gestos de la cara, …).

Para probar puedes grabarte en video o con sonido y después  visionalizalo.  Otra manera de ensayar es hacerlo delante del espejo. Como quieras, pero hazlo.

Recuerda lo que tienes que transmitir (no decir) es que tienes ganas de trabajar y que vales para el puesto.

Recuerda que si estás en la entrevista es porque han visto tu currículum y ven algo que ti que les gusta. Ya tienes un punto. Prepararla y vete tranquilo, lo vas a conseguir.

Espero que el post de hoy te haya ayudado. Recuerda que si te puedo ayudar como orientadora profesionalponte en contacto conmigo.

Autora. Isa Loureiro. Orientadora Profesional.

Entrevista por Skype: cuida los detalles


La manera de hacer la entrevista ha cambiado. Y también las técnicas de selección. Lo vemos todos los días, nos inscribimos en bases de datos en vez de enviar el currículum; enviamos el currículum por email, en vez de por correo electrónico; contactan con nosotros a través de los perfiles en redes sociales en vez de llamarme por teléfono, y muchas más. Finalmente, las entrevistas se realizan por Skype. Seguro que ya tuviste alguna entrevista o conoces a alguien que la tuvo.

La entrevista por skype:¿Por qué se hacen?

Por las ventajas que tiene para ambos: ahorro en el desplazamiento, flexibilidad horaria, facilitar la comunicación, entrevistar a candidatos alejados del entorno de la empresa,…

¿Qué no podemos olvidar?

Aunque la entrevista la hagamos en la playa, en el bar, o, incluso en mi casa, no podemos olvidar que es una entrevista de trabajo donde me van a evaluar para conseguir el trabajo que he quiero.

Cuida los detalles

Como hacemos en las entrevistas presenciales tenemos que cuidar los detalles:

  • Es importante que te oigan y oigas bien. Como pasa en las entrevistas presenciales que se te entienda. Vocaliza y no hables a gritos ni muy bajito. Prueba el micrófono del ordenador u otro que tengas.
  • Tiene que haber una buena luz para que se te vea bien. Los fondos también son importantes. Los fondos llenos de cosas distraen, cuando precisamente lo que quieres es que se fijen en ti. Por supuesto, que no se vean cosas desordenadas en el fondo, ropa tirada, restos de comida o el póster de tú grupo favorito; lo que te comento puede ser que te parezca una tontería, pero no siempre nos damos cuenta de ello.
  • Sin ruidos, puesto que distrae de la conversación. Comprueba antes si los altavoces funcionan bien y tú escuchas perfectamente lo que te dicen.
  • Tu imagen. Aunque la entrevista no es presencial, tienes que vestirte acorde con el puesto. Piensa en la persona que te ve. Así que usa colores neutros, no rayas ni cuadros, ni brillos, porque en cámara son muy incómodos.
  • Sin interrupción. Apaga móvil, procura que nadie venga a interrumpirte. Imagínate que estás en el despacho de la empresa y delante del seleccionador, ¿vendría alguien a decirte dónde está… en casa? Pues, no.
  • No mires a la cámara. Si, mira a la pantalla no a la cámara. Bueno, dependerá de dónde esté, pero si está arriba del portátil, aparecerás con la cabeza levantada todo el rato. No te acerques mucho, ni te alejes, la distancia tiene que ser la justa.
  • Durante la entrevista. Tienes que mirar a la persona, pero tampoco lo hagas todo el rato: la persona te está mirando, y si tú haces lo mismo, te verá mirando a otro sitio, no haciendo contacto visual. Es desagradable y da poca credibilidad. Refleja una persona que cuando te habla o le hablas, no te mira directamente, e intenta evitar ese efecto.
  • La calidad de la conexión. Tienes que tener la calidad adecuada para que el sonido y la imagen llegue con calidad. Desconecta todo. Si no tienes una buena conexión, si tu velocidad de subida es muy lenta, intenta irte a un sitio donde tengas buena conexión. Es muy desagradable que no se pueda realizar la conversación con continuidad.

Y finalmente, practica. Haz pruebas con amigos. Haz simulaciones. Que te hagan preguntas y haz respuestas. Grábalas y así verás los errores.

La entrevista por Skype también puede salir mal

Seguro que hay personas que han tenido entrevistas cómodas, con seleccionadores agradables, y se han sentido a gusto. Pero, no es lo normal. Mi experiencia es que cuando se realiza una entrevista, sea presencial o por Skype, los nervios, la incertidumbre, se apoderan de nosotros.

Para que podamos afrontar la entrevista con naturalidad, tenemos que prepararla, así al ansiedad y todos los nervios se amortiguan. En eso puede ayudarte Skype. Mantén una conversación con un amigo, que te haga una entrevista y, además, grábala. Así verás los errores y aciertos.

Si sigues estos consejos a la hora de realizar tu entrevista por Skype, seguro que lo harás perfectamente.

Bien, finalizo. Espero que el post de hoy os haya ayudado. No te olvides que si crees que necesitas ayuda, ponte en contacto conmigo. Buscaremos la mejor forma de poder resolver las dudas a la hora de buscar un trabajo.

Autora. Isa Loureiro. Orientadora Profesional

Qué hacer después de la entrevista


Una de las dudas que las personas que oriento me preguntan es qué hago después de la entrevista. Sobre todo si pregunto o no pregunto.

Todos nos preparamos para hacer la entrevista, pero nunca (o casi nunca) nos comentan que tenemos que hacer cuando termina la entrevista. ¿Mando un email  o llamo para preguntar si han finalizado el proceso de selección?

Hoy quiero que hablemos de unas opciones que puedes hacer para tener más oportunidades de ser tú el candidato seleccionado.

Después de una entrevista de trabajo tienes que tener una actitud de iniciativa, frente a “esperar a que me llamen”. Es lo mismo que hacen la mayoría de las personas a la hora de buscar trabajo: “esperar a que me llamen para hacer la entrevista”.

Recuerda que tú eres diferente, que te diferencias de la mayoría, y en estas cosas se tienen que notar la diferencia. Así que toma tú la iniciativa de preguntar cómo está el proceso de selección.

Cuando salimos de la entrevista tenemos que hacer un análisis de lo que ha ocurrido. Lo hago aunque no me interese el puesto, porque así puedo corregir errores para la próxima que realice.

Tengo que responder a preguntas como:

  • Qué ha estado bien: Fue corta, hubo fluidez con el entrevistador, las preguntas fueron las que yo esperaba,…
  • Qué ha estado mal: Fue larga, no hubo comunicación con el entrevistador, no esperaba esas preguntas,….
  • Te dieron más información que no esperabas o ya contabas con eso.
  • Qué mejorarías. Es importante que seas crítico contigo mismo. Saber siempre de tu punto de vista que has hecho mal o podrías haberlo hecho mejor.

Una vez que respondes, anótalo todo. Apunta y evalúalo. Y si el trabajo te interesa, pues empezamos a hacer lo debes para conseguirlo.

Envía un email a la persona que te ha entrevistado (o el email de la empresa). El email sustituye aquella carta de agradecimiento que en algunos talleres (anticuados) te encuentras que tienes que enviar.

Si la entrevista “ha estado bien”, tenemos que reiterar el interés en el puesto ofertado. Tienes que volver a incidir en aquello que te hace el mejor candidato para el puesto.

Si por el contrario, la entrevista “ha estado mal”, intenta solucionar los fallos de la entrevista. Pero, al igual que antes, no puedes olvidar de resaltar tus ventajas frente a otros candidatos.

Para estos casos, pide ayuda a tu red de contactos. En el email de agradecimiento puedes enviar alguna referencia. Esto se hacer por dos motivos. El primero para dar confianza a la persona que selecciona, y, en segundo lugar, saber que estás interesado en el puesto, después de la entrevista.

Cuando evalúes la entrevista de trabajo, acuérdate de ver los detalles. Es importe saber si al entrevistador le diste buena imagen. Para saberlo, pídele el email, y trata de que le llegue el email post-entrevista.

Espero que te haya gustado el post de hoy. Recuerda que si te puedo ayudar como orientadora profesional,  ponte en contacto conmigo. Buscaremos la mejor forma de poder resolver las dudas a la hora de buscar un trabajo.

Autora. Isa Loureiro. Orientadora Profesional