¿Controlas o gestionas tus emociones en una entrevista?


Cuando hago el taller de entrevista siempre aparecen “eso que no me gusta” como es la falta de paciencia, la no tolerancia, los lloros, las risas, y demás.

Creo que todas son fruto de los nervios. Pero a veces creo que es que no sabemos controlar nuestras emociones.

A mí me da igual como sea cada uno. Porque en la orientación laboral no voy a valorar a nadie por ser simpático o borde. En el mercado laboral, en general, en las entrevistas, en particular, tampoco van a valorar a un profesional por ser “buena gente”, sino no por ser capaz de hacer lo que el puesto demanda.

¡Esa es la cuestión! En una entrevista de trabajo es la primera vez que te ven y te oyen. Lo que vean y lo que digas será lo que valoren de ti.

A mí, sinceramente, lo que me molesta cuando hago las entrevistas (tanto de orientación como los roll-play de entrevista) es la prepotencia, y la mala educación, sobre todo si es gratuita.

Al decirle que ¿por qué hace o dice eso? Lo más normal es que me respondan: Yo soy así. Entonces, le digo eso de “aún estás a tiempo de cambiar”.

Ya habíamos hablado de controlar los nervios durante una entrevista

Entonces, una vez que aprendemos a controlar nuestros nervios ante una entrevista, ahora toca controlar las emociones durante la entrevista.

Recuerdo, durante una época de mi vida, como las emociones me superaban, incluso me resultaba muy difícil poder parar algunas de ellas. Era como si mis emociones tuvieran vida propia.

Decidí un día, taparlas, que no se notasen. Estaba orgullosa de ello. Me sentía muy bien porque era capaz de controlarlas y, por otro lado, había conseguido que me controlaran ellas a mí. Era un pequeño logro.

Sin embargo, tanto era el control, que entre mis compañeros y entre las personas orientadas, empecé a tener “fama” de fría y distante. Me volví a sentir orgullosa, porque había dejado de ser “la llorona”. Ya dije que era un pequeño logro.

No me emocionaba, no reía, decía lo que opinaba, pero la impresión que tenían las personas de mi alrededor era que no empatizaba.

La cara agradable y simpática lo dejaba para “mi vida privada” y para “quién yo quería y se lo merecía”.

Pero bueno, reconozco para mí era un gran esfuerzo, que viéndolo desde la perspectiva de los años, me resultó muy duro. Entonces, empecé a saber un poco más entre la diferencia entre gestionar o controlar las emociones.

De todo lo que he aprendido lo puedo resumir en los siguientes puntos:

Al controlar lo que hacemos es reprimir una emoción que está desajustada (o así creemos nosotros) por su exagerada reacción. La situación típica de cuando “se nos saltan las lagrimas” por algo que nos emociona (una peli, por ejemplo), sin poder evitarlo ante situaciones que no observen la suficiente importancia como para que se produzca esa reacción.

Recordamos que las emociones son reacciones psicofisiológicas que representan modos de adaptación a ciertos estímulos del individuo cuando percibe un objeto, persona, lugar, suceso o recuerdo importante. (Wikipedia).

Por lo contrario, en la gestión de las emociones somos plenamente conscientes de lo que nos va a suceder y sabemos qué tipo de emoción tendremos en función al estimulo que recibamos.

Cuando controlamos nuestras emociones, lo único que sentimos es que una emoción que nos parece incontrolable, de la cual no podemos hacer nada, una vez que aparece en una situación. Un ejemplo puede ser el pánico o el miedo.

Por lo contrario, cuando gestionamos las emociones sabemos de qué manera hacemos esa emoción y los efectos físicos que van con ella. Con lo cual, conocemos en qué punto estamos cuando empezamos a notarla. Podemos (somos capaces) de modificarla para llegar a donde queremos ir. Por ejemplo, estoy viendo una peli, y no es momento de acabar llorando. Empiezo a sentir como me “vienen las lágrimas”, controlo yo la situación.

Lo normal que hacemos cuando controlamos nuestras emociones es que dirigimos todos los esfuerzos para ocultarla, y eso no nos sienta bien. Lo que estamos haciendo es centrarnos en la parte negativa de la emoción.

Al controlar las emociones, lo que hacemos, sin querer, es sacarla cuando nos venga bien. Es decir, podemos comprobar que junto a esa emoción aparece otra u otras que pasarán desapercibidas al estar sólo pensando en una concreta.

Os lo dejo aquí. Ahora, toca saber que haces tú, ¿controlas o gestionas?

Espero que el post de hoy te haya ayudado. Recuerda que si te puedo ayudar como orientadora profesional contacta conmigo

Autora. Isa Loureiro. Orientadora Profesional.

No pasas la entrevista por…


Cuando preparamos la entrevista de trabajo, siempre pensamos en las respuestas a las preguntas, pero nos olvidamos de unos detalles que parecen “nada importantes”, pero te puede costar la entrevista.

No tratar con prepotencia a la persona de recepción. Recordamos que la entrevista es desde que llegas al sitio. Entonces, las personas que te vas encontrando son parte de la entrevista. No muestres tu carácter ni tu personalidad con ellas.

Puede ser que te hagan esperar. No te pongas borde, y menos con alguien de la empresa. Se te valorará por todo, no sólo por lo que digas en la entrevista.

Cuando te pidan hacer una pregunta o si tienes una duda, puedes preguntar por el sueldo, las comisiones, la consecución de objetivos y su retribución, sin problema. Pero, el problema es cómo lo haces. Lo más normal es que salgan en la entrevista (no eres el primero que lo pregunta, y, por lo general, la empresa ya lo especifica). Recuerda que puedes negociar.

Ten cuidado con lo que llamamos “tics”, tanto corporales como verbales. Son muy molestos, cuando estás realizando la entrevista. Ayudan al entrevistador a centrar la entrevista en ellos. Si el puesto de trabajo es para atención al público, hablar por teléfono, representar a la empresa, suele no gustar que las personas tengan tics. Cuando preparares la entrevista, cuida esos pequeños detalles. Que te ayude alguien cercano a ti.

Los nervios. Nos pierden. Si no vas seguro y confiado que eres el mejor candidato para el puesto, los nervios saldrán. Y dirás todo aquello que no quieres, de la peor manera posible, sin sentido. Es decir, un desastre de entrevista. Prepárala.

Recuerda que el truco está en dar confianza de que sabrás hacer lo que tienes que hacer, qué aprenderás lo que tengas que aprender, qué defenderás el puesto como mejor puedas. Si no das esa buena primera impresión, no pasarás la entrevista.

Después hay pequeños detalles que ayudan a pasar la entrevista. Por ejemplo,

  • Estás en una entrevista de trabajo. La persona que te va a entrevista está trabajando. No estamos en un bar, ni quiere ligar, ni le hacen gracia tus chistes. Contrólate.
  • Lo que queremos en las empresas son personas normales. Así que intenta ser agradable.
  • Si te preguntan algo, responde a lo que se te pregunta.
  • Si la pregunta es directa, no te enrolles. Responde.

Si quieres preparar tu próxima entrevista, tienes el taller de entrevista y más información sobre la entrevista de trabajo.

Espero que el post de hoy te haya ayudado. Recuerda que si te puedo ayudar como orientadora profesional, Mi curriculum.

Autora. Isa Loureiro. Orientadora Profesional.

 

Se tuerce la entrevista, ¡corrígela!


Por mucho que prepare una entrevista puede ocurrir que se tuerza de un momento. Hablaremos de cómo corregirlo.

Las entrevistas se pueden torcer por múltiples causas. Sin embargo, tienes que tener en cuenta que para ti la primera o única, pero para el entrevistador sea la mil. Así que el entrevistador está muy cansado de oír lo mismo: soy responsable y me gusta trabajar.

Otra causa, es que el entrevistador ya tenga su candidato, y no le queda otro remedio que acabar con las entrevistas ya concertadas, así lo que digas no valdrá mucho para ser seleccionado.

Puede ocurrir, también, que el entrevistador esté tan aburrido de escuchar lo mismo a todos los entrevistados. Y lo que esté deseando es acabar.

Bien, lo importante es darle la vuelta. Que el entrevistador vuelva a la entrevista o, mejor, si has metido la pata, poder corregirlo en la misma entrevista.

Hablamos de unos truquitos para ser seleccionado.

Rescata la respuesta

Estoy segura que hemos metido la pata en una respuesta. Nos ha pasado a todos. Pero lo importante es arreglarlo. Vuelve a reformular tu respuesta con una coletilla que diga algo así como… quiero añadir… y es cuando puedes decir lo que querías decir.

Si te has equivocado de nombre o te ha caído algo o has roto algo, ahí lo que tienes que hacer es pedir perdón, y darle un toque de humor, es lo que te queda.

Ante todo mantén la calma. Es lo difícil, lo sé, pero inténtalo. Lo más normal es que el entrevistador acepte tu respuesta sin problemas. Y eso te dará confianza para continuar con la entrevista.

Ten en cuenta que se te valorará porque no es importante cometer errores, lo importante es ver cómo los manejas y resuelves las situaciones.

Eres el mejor para el puesto

Lo tenemos claro, por eso vamos a la entrevista, ¿no? Si durante la entrevista el entrevistador dice que eres el mejor cualificado, ¡Peligro! Porque en el mundo empresarial esa palabra (cualificado) quiere decir muchas cosas. Entonces, eres tú el que tiene que defender que eres el mejor para el puesto, no el mejor cualificado.

Tendrás que usar tu arte. Al conocerte bien, sobre todo tu vida laboral, te ayudará. Destaca tus fortalezas (donde eres fuerte y puedes aportar a la empresa) y, por supuesto, reduce tus debilidades.

Si tu deseas el puesto y realizar tu trabajo, estar sobre o infa cualificado no tiene porque ser la razón por la que debes estar descartado en el proceso.

Haz la pregunta oportuna

Cuando veas que la entrevista baja de intensidad o que el entrevistador pierde la atención sobre tus respuestas, es el momento de retomar la entrevista haciendo una pregunta. La pregunta tiene que darle la vuelta a la entrevista y llevarla  tu terreno o a dónde tú quieras ir. Piensa ¿qué es lo que más te gusta de trabajar aquí? Lo que estás obligando al entrevistador es a que hable y te dé una respuesta directa, y volverá a ti otra vez.

Decirte que cuando hables, hables lo menos posible, concreta y vete al grano. Trata de obtener una mejor idea de tu rol en la empresa. Si no presta atención, es lo más normal que esté pensando en otra cosa que no eres tú. Entonces, dale la vuelta y lleva la entrevista a tu lado.

¿Si me doy cuenta que ha ido de pena la entrevista cuando salí de ella?

¿Cómo lo arreglo? Redacta un email donde expongas de manera honesta los problemas que tuviste durante la entrevista. Agradécele el tiempo que te dedicó pero, sobre todo, úsala para emendar los errores de la entrevista.

La verdad, en estos casos, el objetivo que te tienes que plantear, es conseguir la segunda entrevista, otra oportunidad para poder demostrar que eres el mejor para el puesto.

Lo normal es llamar al entrevistador con la escusa de si han cerrado el proceso de selección. Lo que suele decirse es que no envíes email. Pero yo creo que no hay problema que lo hagas, pero primero llama. Si no eres capaz de hablar con él, mándale un email.

Si tienes esa segunda entrevista, analiza la situación. ¿Por qué fallaste? Por no prepararla, por no conocer la empresa, conocer sus productos, conocer a que se dedican, no conocías tu currículum,…

Recuerda: vale la pena intentarlo de nuevo. Una entrevista de trabajo que fue mal puede parecerte una pesadez en el momento. Sin embargo, puede ser una gran experiencia para corregir en la próxima. Procura que no vuelva a ocurrir.

Espero que te haya gustado el post de hoy. Recuerda que si te puedo ayudar como orientadora profesionalponte en contacto conmigo.

Autora. Isa Loureiro. Orientadora Profesional

 

La entrevista por teléfono: ¡superada!


Las entrevistas por teléfono son cada vez un recurso más usado por los seleccionadores para contactar con los candidatos.

La mayor ventaja es que duran poco tiempo y, además, los resultados se obtienen en el momento. Y sobre todo, es la mejor forma de identificar y descartar a los candidatos no aptos o no interesados para el puesto demandado.

La mayor ventaja es que se puede identificar y descartar un candidato no aptos o no interesados en el puesto demandado, porque son conversaciones que duran poco tiempo, y es la primera toma de contacto, donde el candidato “no espera que le llamen”.

La empresa (el seleccionador) lo que pretende es contarte lo básico del puesto. Hacerte unas breves preguntas y, sobre todo, oírte por teléfono para ver cómo te expresas y te dices. Y si estás de acuerdo, conciertan entrevista física en un día y a una hora, o ya te llamarán (si lo hacen).

Como puedes ver, el objetivo de la entrevista telefónica es descartar a candidatos. Si tú no quieres ser descartado, este artículo es para ti.

Ante todo tienes que tener claro que no es lo mismo que la entrevista presencial. En lo que se diferencia es que no te ven, sino que te oyen. Entonces, el lenguaje corporal se pasa a la entonación vocal, y es muy difícil.

Hoy quiero que hablemos un poco de qué hacer en durante una entrevista telefónica.

Lo primero, y fundamental, coger el teléfono. Lo más normal es que no tengas el teléfono grabado en el móvil. Por lo tanto, si has enviado currículums, estás buscando trabajo y te llaman de un teléfono que no tienes grabado, ¡cógelo!

Bien, se van a presentar. Te van a decir de qué anuncio es, qué empresa, por dónde recibieron tu currículum, etc, por lo que tienes que estar muy atento lo que te están diciendo.

Tú, a medida que te están contando, tienes que ir acordándote de cuándo contestaste el anuncio o enviaste el currículum, en qué portal se publicó, etc.

Si no te acuerdas, ¡miente!, porque si “no sabes de qué te están hablando”, lo que estás diciendo es “no tengo interés”. Entonces, empiezas mal.

Lo que necesitas es conocerte el currículum de memoria. Si, ya te lo dije en otros post. Sobre todo en qué trabajaste, cuánto tiempo, qué has hecho, qué funciones realizabas, ….

Te van a preguntar qué puedes hacer en función del puesto al que accedas.

Recuerda que si es un puesto para la atención al publico o telefónica, lo que van a querer es que hables, que te expreses, y por teléfono, claro. Así que no conteste NO o Si, sino di algo más.

Ya te dije que no hay lenguaje corporal, así que todo con la voz. Vocaliza, habla despacio, entona, deja lo que estés haciendo, calma, … a tiene a la entrevista.

Ten algo para anotar. En el móvil puedes tener las notas. Y si no puedes, haz un esfuerzo de memoria para acordarte de todo. Sin embargo, lo que a mi me paso, es que me dijeron que me enviaban todo por email (lugar de la entrevista, persona de contacto, teléfono, día y hora), así que te puede pasar a ti también.

Una vez que tengas el lugar de la entrevista, ¡bien, pasaste la primera criba! Ahora toca ir a la entrevista presencial.

Pero, como decíamos antes, las empresas cada vez usan más las entrevistas telefónicas para seleccionar a sus candidatos. Bien, entonces, puede ocurrir que te envíen un email para citarte a un día y a una hora para una entrevista telefónica, pero amplia.

Así que prepárala como si fuera una entrevista presencial. Prepara tu entrevista

No te olvides de:

  • Se positivo. No puedes sonar a negatividad, pasotismo, desmotivado, … todo lo contrario, una actitud positiva.
  • No te enrolles. Recuerda que estás al teléfono y no te ven. Sólo responde a lo que te preguntan, no cuentes algo que no viene a cuento.
  • Responde con confianza. No te veo, te oigo. Transmite confianza. Estás haciendo una entrevista, no hablando con un colega.

Finalmente, conecta con el entrevistador (tienes que entrar por los oídos, no por los ojos), y pregunta cómo va a ser el proceso antes de terminar. Lo más seguro, que ya te lo digan ellos.

Espero que el post de hoy te haya ayudado. Recuerda que si te puedo ayudar como orientadora profesionalponte en contacto conmigo.

Autora. Isa Loureiro. Orientadora Profesional.

No hay excusas si llegas tarde a una entrevista


La primera norma de cualquier entrevista, de trabajo también, es ser puntual. Si no estás a tiempo (ni antes ni después sino a la hora de la cita) puede ser que seas descartado en el proceso de selección.

Te recuerdo que además es una falta de educación en nuestra sociedad. Si llegas tarde en las citas con tus amigos o parejas, es tu problema. Pero lo normal es ser puntual.

El llegar tarde a la entrevista da una mala imagen de ti. Te recuerdo, le has enviado tu currículum (tus datos). Lo vieron y le gustó. Entonces, te llamaron (o enviaron email) para citarte a una entrevista de trabajo. Entonces, no le des una imagen de lo que no eres: impuntual.

Además, sabes por experiencia, que llegar tarde supone una situación de nerviosismo, de estrés, lo que provoca que no estés al 100% atento a la entrevista y te desconcentre.

En todos los talleres de preparar la entrevista se dice que realices unas pautas para que no se produzca la impuntualidad. Como ir antes al lugar donde es la entrevista. Saber llegar y el tiempo que se tarda. Pero si de todas formas, surge algo que es imprevisto, pues que las disculpas por llegar tarde sean creíbles.

No encontraba el sitio. Es la más usada (por lo menos la que yo siempre escucho). Lo que denota es falta de interés por saber dónde está el sitio y también la falta de buscar una localización. ¿Qué pasaría si te cita un cliente? ¿le dirías lo mismo? Busca la información en el Gps del móvil.

Es difícil llegar. ¿Me estás diciendo que tienes problemas para llegar al lugar de trabajo? Entonces, si la jornada comienza a las XX h, tú vas a llegar tarde porque “es difícil de llegar”. ¡Empiezas bien la entrevista!

Me perdí. Lo que me dices es que no planificas. Si no sabes dónde está el sitio de la cita, vente con tiempo o pon del gps del móvil.

Tuve algo que hacer. Puede ser desde “tuve una llamada que tenia contestar, y me lie”, o tenía que hacer algo, y me retrase. Bien, pues todo esto va a provocar que te pregunten algo así como “si te pasa algo”, “¿algún problema?”, etc Lo que obliga a tener una respuesta. Así que a preparar otra pregunta que fijo te van a hacer.

Lo peor, es que no puedas entrar porque la entrevista es de grupo y ya empezaron. Así que en otra ocasión será.

Recuerda que aunque llegues a tiempo y seas puntual, la empresa puede hacerte esperar. No hay problema, esperamos.

No sólo esto sucede en las entrevistas de trabajo porque los seleccionadores sean unos estrictos. En las oposiciones se llama tres veces y si no estás no entras.

Espero que te haya gustado el post de hoy. Recuerda que si te puedo ayudar como orientadora profesional,  ponte en contacto conmigo.

Autora. Isa Loureiro. Orientadora Profesional

Solo tú arruinas tu entrevista


Al preparar la entrevista de trabajo, siempre digo que os comportéis como sois, que os comportéis normalmente. Y ese es el problema. Hay personas que por su carácter o forma de ser arruinan la entrevista solitos. ¿Por qué?

Inseguridad

Es la primera razón por la que te rechazan. No saber nada de ti. Si te pregunto dónde trabajaste, qué hiciste en el puesto XXX, durante cuánto tiempo estuviste estudiando o preparando XXX, cuál es tu logro, …. ¡Y no sabes qué decir!

Si te pasa a ti, entonces tienes que aprender a preparar la entrevista.

Seguridad

Soy el mejor. Nadie hace nada mejor que yo. Sé muy bien lo que hay que hacer, cómo hacerlo y cuándo hacerlo. Mi tono de voz muestra “mi superioridad”.

Tienes que ser un poco más humilde. Siempre hay que aprender de todos (de los mayores y de los jóvenes, de los veteranos y los becarios). Aprende a venderte y demostrar que eres el mejor para el puesto, pero no de forma prepotente.

Recuerda que nadie quiere estar, en el trabajo y en el ocio, con alguien prepotente. Por eso la empresa no te va a seleccionar porque arruinarás el buen ambiente de trabajo.

Timidez

Hay que perderla. Tienes que comunicarte con los demás, ¿te cuesta? Tienes que responder con claridad, que se entienda, lo que sabes hacer, lo que puedes hacer, lo que lograste, etc. No te quedes callado. Aprende a responder. Aprende a perder el miedo.

En este caso, tienes que preparar la entrevista, practicar la forma de comunicación, porque todo se aprende.

Desparpajo

Lo contrario de la timidez. Si tienes demasiada palabrería no dejas hablar a los demás al entrevistador durante la entrevista. Hablas tanto o cuentas demasiado que no eres capaz de centrarte en lo que realmente el entrevistador quiere oir: que eres el mejor candidato para el puesto.

Tienes que aprender a sintetizar lo que quieres decir. Aprender a responder a la pregunta que se está haciendo. Es decir, aprender comunicar lo que vales. Tienes que hacer lo mismo que los tímidos: preparar la entrevista.

No se contesta SI o No a una pregunta en una entrevista, se da una explicación, porque por algo te han hecho esa pregunta.

Hablar de más

No puedes contar la vida o los chismes de los demás. No gusta. Si te preguntan por antiguos compañeros/a o jefes/as, no tienes que contar nada. No gusta hablar mal de nadie. Y no necesitan saber nada “intimo” de las demás empresas en las que trabajaste, como, por ejemplo, cuánto facturaban, si estaban todos contratados, si es amable o inaguantable el jefe o compañero, etc. Muérdete la lengua.

Finalmente, nerviosismo

Los nervios te ciegan, no sabes qué decir, qué hacer. Estás excesivamente estresado. No eres capaz de controlarlo. Bien, hay que contralarlo.

Sueles mover las manos, los bolis, las piernas, sudas, te quedas sin voz, la boca seca, etc. Tranquilidad. Lo mejor que puedes hacer es acudir a todas las entrevistas que puedas. Hay trucos para reducir los nervios.

Espero que te haya gustado el post de hoy. Recuerda que si te puedo ayudar como orientadora profesional,  ponte en contacto conmigo.

Autora. Isa Loureiro. Orientadora Profesional