Tú consulta de orientación laboral


Los orientadores/as laborales nos encontramos con distintas situaciones laborales y personales. Lo que vemos son personas que buscan su primer empleo, perfiles profesionales más o menos cualificados para el mercado laboral, personas con problemas personales y familiares que limitan su inserción laboral, etc. Pero todas tienen en común que tienen problemas y dificultades a la hora de acceder a un puesto de trabajo.

Muchos y muchas de las personas que orientamos lo que necesitan son herramientas y recursos que se adapten a su búsqueda de empleo. Por mucho que nos apuntemos a talleres o cursos de búsqueda de trabajo, tenemos que saber que es un camino personal y adaptado a cada uno de nosotros. Por lo que la orientación laboral tiene que dar soluciones a nuestras necesidades de buscar un empleo de manera personalizada e integral.

El orientador/a laboral es aquel que te ayuda y te enseña a ser tu “autónomo” e “independiente”. Tenemos que incentivar el auto-conocimiento, la auto-eficiencia y la auto-realización, etc, para poder hacerlo de manera independiente, sin su orientador/a laboral.

El objetivo de las sesiones de orientación es concretar los objetivos y el plan de acción para encontrar el trabajo que se desea. Lo que hacemos es escuchar a la persona orientada para poder llegar a definir las estrategias del plan de acción para ser el candidato/a perfecto para el puesto.

El orientador laboral tiene que concretar qué busca, qué quiere, cuál es su inquietud y qué demanda del mercado laboral. Una vez que tengamos todo esto, podemos empezar a definir el plan de trabajo.

Por otro lado, la persona que orientamos tiene que definir él/ella sus objetivos, comprometerse con el itinerario a seguir, los pasos que hay que seguir, las acciones que hay que desarrolla. Ese es el trabajo del orientador.

Lo que no es una cita de orientación es la entrega de listados de web, portales, direcciones postales, empresas, etc para enviar el currículum o inscribirse en bolsas. Tampoco dar plantillas o modelos generalizados de currículum “perfectos” para llegar a una entrevista.

El objetivo de la entrevista de orientación laboral es intentar conseguir toda la información de cuáles son los intereses, las motivaciones, las habilidades, las competencias, los requerimientos del mercado laboral, las oportunidades de trabajo, etc, de la persona orientada, e intentar relacionarlas. Lo que llamamos es definir el perfil profesional y conocer el nivel de empleabilidad de la persona.

A partir de ahí, es la persona la que tiene que iniciar el camino hacia la nueva búsqueda de empleo. No nos olvidamos de conocer y trabajar las herramientas de búsqueda de empleo como son el currículum, entrevistas, dinámicas, perfil de las redes, buscar ofertas, etc.

Podemos empezar realizando un DAFO y CAME con la intención de comparar el perfil profesional de la persona con el perfil profesional al que queremos optar.

Buscaremos la mejor forma de poder resolver las dudas a la hora de buscar un trabajo. Espero que te haya gustado el post de hoy. Recuerda que si te puedo ayudar como orientadora profesional,  ponte en contacto conmigo.

Autora. Isa Loureiro. Orientadora Profesional

 

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Me viene grande mi puesto


Hay un principio dentro de las organizaciones en donde un empleado es ascendido hasta un puesto en donde no es competente y se mantiene en él. Es el Principio de Peter (Laurence J.Peter, 1969).

Lo que nos quiere decir es que en una organización puedo desempeñar distintos puestos e ir asumiendo responsabilidades, pero llega un puesto (una responsabilidad/un desempeño) en el que yo no puedo ser tan competente como se espera de mi.

Lo que quiero que hablemos hoy es que cuando estoy en la búsqueda de empleo y marco mis objetivos y defino mis competencias, tengo que tener en cuenta que puede haber puesto, que siendo válido para ellos, puede ser que no los pueda ejercer como se espera de mí, por multitud de razones, muchas de ellas ajenas a mí.

  • La “titulitis”. Pensar que una persona es buena en un puesto porque tenga un titulo es un error. Hay que valorar las competencias personales (y si también las profesionales) para desempeñar un puesto o aceptar una responsabilidad.
  • La antigüedad. Se nos valora por llevar años trabajando en un puesto en una empresa, simplemente. Y no sabemos si podremos desempeñar con responsabilidad el siguiente puesto.
  • No se realiza la valoración del puesto. La empresa siempre piensa en la persona para desempeñar un puesto que en las competencias (profesionales y personales) que necesita ese puesto. Se espera que una persona pueda realizar unas funciones perfectamente por aspectos ajenos al puesto como llevar tiempo en la empresa, lo conoce todo el mundo, es querido por la plantilla, me cae bien, …. Y eso es un error.
  • No tenemos unos objetivos laborales definidos, ni la empresa ni nosotros. La empresa no realiza un seguimiento a sus empleados (el día a día nos come) y los trabajadores seguimos en el puesto hasta que llegue el final (porque es lo que hay). No marcamos objetivos, y eso es muy peligroso, porque todos nos acomodamos.

Para finalizar  el post de hoy, recordar cuando defináis vuestros objetivos, vuestras competencias, si sois capaces de desempeñar ese puesto, aceptar esas responsabilidades, y adaptarse a la política de la empresa. Os recuerdo que hay factores que podéis moldear vosotros, y en cambio otros que no vais a poder modificar.

Espero que os haya ayudado. Ya me diréis.

Isa Loureiro. Orientadora Profesional.