¿Cómo conseguir que las empresas lean tu email con tu currículum?


Cada vez es más difícil que las empresas lean nuestro email donde le adjuntamos nuestro currículum. Y cada vez es más fácil que lo envíes directamente a la papelera.

Lo vemos nosotros todos los días. Cuando abrimos nuestra bandeja de entrada recibimos un montón de email de cosas que no nos interesa para nada o no necesitamos. Y nos pasamos unos minutos enviando email a la carpeta de papelera si ni siquiera abrirlo.

Si lo haces tú, también lo hace la empresa todos los días.

Solo abrimos o dejamos para otro momento aquellos que el titulo o la materia puede ser que me pueda interesar. Y ya leeré.

No puedes desilusionarte o dejar de enviar tu currículum a las empresas. Lo que debemos (yo también me incluyo) aprender a enviarlos, y así puedan ser leídos, y tener una oportunidad de llamarte para la entrevista.

Vamos a empezar.

Personalízalo. Lo mejor es que lleve el nombre del destinatario o el departamento (RRHH; Departamento de Personal; Selección de personal, etc). Redactar el contenido para quien lo está leyendo. Que parezca que le estás hablando directamente. Se nota cuando enviaste a varios a la vez y parece una publicidad de algo.

Conoce la empresa. La mejor forma de que se abra el email es que le interese el perfil que le envías. Para eso tienes que saber qué puede necesitar. Para eso, busca la información de la empresa. Lo mejor es seguirla en redes sociales y en los portales de ofertas para ver qué buscan o pueden necesitar.

Llamada a la acción. Las llamadas a la acción son las que hacen que las personas abran el email.  Bien, en el caso de búsqueda de personal son las que son urgentes, están en ese momento. Por ejemplo, si tienen publicada una oferta en redes sociales o portal de empleo, mandales un email con el titulo de esa oferta. Si por lo contrario, lees en su web que van a vender el próximo año en un nuevo país, y tu le envías el email, no lo van a abrir hasta dentro de unos meses, porque no es urgente.

Breve y claro. No te líes. Redacta un email conciso y claro. Describe lo que quieres destacar y por lo que valdrá la pena abrir el archivo adjunto. Deja claro que le envías el currículum para un puesto en concreto o un oferta determinada. Nada más.

No envíes fotos, logos o videos en el email. Molestan, de verdad.

No mandes muchos a la vez para que no sean spam.

No envíes a todo el mundo. Selecciona las empresas objeto. Enviar por enviar no te da garantía de que se abra el email.

La clave de la optimización de la apertura de un email es sólo que se reconozca quién envía el mensaje y para qué se envía.

Finalizo, espero que el post de hoy te ayude y si te puedo ayudar como orientadora profesional, contacta conmigo

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Aprende a venderte


Siempre he dicho que buscar trabajo es un trabajo, con un horario, con su mesa, con sus herramientas. Pero como todos los trabajos una vez hecho el producto, necesitamos una labor comercial.

Incluso las personas que se dedican a las ventas, no saben vender su currículum, porque siempre han vendido productos, pero nunca ellos mismos.

Por eso, una vez que tengas tu currículum elaborado, tienes que aprender a venderte.

La verdad es todos tenemos competencias comerciales. Somos capaces de contar lo maravilloso que es nuestro móvil, lo bueno que está la comida del restaurante xxx, pero somos incapaces de decir lo que yo sé hacer y donde soy competitivo.

¿Por qué no soy capaz de vender mi perfil profesional?

Puede ser por la modestia y la humildad no nos deja, ya que nos han enseñado que con estas virtudes nos ganaremos el cielo (para los católicos), pero mientras estamos en la tierra, nos mordemos la lengua.

Es muy difícil vender. Lo saben muy bien los que comerciales en activo. Una opción es ir de puerta en puerta a ofrecer nuestros productos. Lo que común se conoce como “puerta fría”. Si tu ahora estás en tu casa, a ti te gusta que durante la mañana te llamen al timbre y te ofrezcan enciclopedia, seguros, dar “voluntad” a la asociación XXX. Bien, me imagino que no.

Lo mismo pasa cuando tu vas a “puerta fría” por las empresas entregando tu currículum para “lo que haya”. Seguro que te lo recogen. Te dicen que te llamarán. Y sabes muy bien que no lo harán. Pero tu tienes la sensación de que has cumplido, ¿no?

Pues sería interesante que te pusieras a aprender a venderte

Lo que tienes que hacer es conocerte. Hacer un conocimiento de tus fortalezas y debilidades. Ver tus amenazas y conocer las oportunidades que tienes. Lo que se llama DAFO y CAME

Una vez que lo tengas, no toca más que practicar. Por eso tiene que hacerte preguntas para poder tener respuestas.

100 preguntas, 100 respuestas

Por último, aunque lo tienes que hacer todo paralelamente, tener tus perfiles en redes y portales actualizados.

Finalizo, espero que el post de hoy te ayude y si te puedo ayudar como orientadora profesional, contacta conmigo

La orientación laboral en la actualidad


Ayudar a personas (que no conozco de nada) a buscar un empleo o a mejorar el que tiene, es todo un reto. Sigo pensando que vale la pena seguir aprendiendo y seguir trabajando para que otras personas cumplan su objetivo.

Te implicas. Y a veces pasas esa barrera de hasta dónde llegar. Muchas ocasiones las personas me decepcionan, es verdad. Pero, al mismo tiempo, conseguimos que muchas personas salgan a adelante. Por eso me gusta ser orientadora profesional.

Sé que nuestro trabajo de ayudar a buscar trabajo a otras personas va mucho más allá de cómo redactar el currículum o como cumplimentar el perfil de Infojobs.

Tenemos delante de nosotros a una persona, en situación de desempleo, con todas sus creencias, debilidades, fortalezas y con un montón de circunstancias desmotivadoras.

Ahí está nuestro reto. Debemos conocer la razón que limita la búsqueda de empleo. Pero nunca sin caer en el paternalismo que no nos permite trabajar con libertad.

Yo siempre he dicho, y sigo manteniendo, que me gusta trabajar con personas y para las personas. Por eso las personas que oriento nunca me decepcionan, porque si no quieren seguir mis consejos ni quiere escuchar lo que les digo, pues es su problema. Así de claro. Si no valoran mi trabajo, los demás tampoco van a valorar el suyo.

Nadie es imprescindible. Sé que todas las personas que acuden a orientación laboral pueden aportar mucho con su trabajo a nuestro mercado laboral. Tenemos que estar todos.

Se nos dijo que la culpa de la crisis era el gasto, por eso había que ahorrar. Lo que en casa “no hay”. Pero lo que sufrimos todos ha sido un gran recorte en servicios públicos.

La orientación laboral no ha sido una excepción. Sin embargo, yo que creo en los servicios públicos, creo que la orientación laboral es fundamental y necesaria, sobre todo en estos momentos de cambios en el mercado laboral.

Por eso es necesario es que se produzca un cambio interno profundo para poder tener un servicio público de calidad de orientación laboral.

El mayor reto de la orientación laboral es romper la profunda brecha digital que aún afecta a parte de los orientados, de los orientadores y de los servicios de orientación. La falta de competencias digitales básicas se toma aún ahora como algo no necesario en un mundo digitalizado.

Por eso, como para algunos y para otros no es necesario, los servicios orientación laboral se quedan sin digitalizar.

Otro reto de los servicios de orientación es buscar a autonomía del orientado. No sé por qué pero seguimos teniendo una actitud de paternalismo con las personas que acuden al servicio. Se sigue haciendo por parte de los orientadores lo que tenía que hacer los orientados por ellos mismos.

El éxito de la orientación laboral está que cuando una persona abandona el servicio de orientación tiene que ser capaz de realizar su plan de búsqueda de empleo, independientemente de la situación que esté viviendo en cada momento.

La orientación laboral en estos momentos tiene que ir encaminada a potenciar el desarrollo personal más allá del empleo en el momento determinado.

Nos vemos obligados a realizar preguntas a personas que no se han planteado resolver entre fracaso y éxito, crecer y estancarse, vivir y sobrevivir.

El problema es que tenemos que dar soluciones a personas que han perdido cualquier opción. Una vez resulto esto, el trabajo saldrá.

Finalizo, espero que el post de hoy te ayude y si te puedo ayudar como orientadora profesional, contacta conmigo

Esa pena que pesa tanto…


Sí es una frase de una canción. Pero si es verdad. Esas penas que llevamos encima que, al pasar los años vamos sumando, llega un momento que no podemos seguir. Por eso, hay que “liberar lastre”. También es una frase hecha, que nos va “al pelo”, porque es lastre, no nos sirven para nada. Una vez que nos quitemos todo el peso, podremos ponerlos rectos, echar hombros para atrás, cabeza levantada, mirada al frente,… y ¡Venga, a andar!

Esa mochila

Estuve con una persona orientada. Me decía que no podía. Lleva tiempo buscando trabajo y mandando currículum, pero no llegaba. Pero hablando con calma, empezó a enseñarme su mochila. Una vez visto todo el contenido, ¡no me extraña que no pueda! Por eso, hoy me puse con este post.

Por eso me acordaba de la escena de George Clooney ¿Cuánto pesa tu vida?

Cada día cargamos con una mochila. Está tan unida a nosotros, que no nos damos cuenta de su contenido. Pero notamos que cada día pesa más. El mayor inconveniente es que no nos deja avanzar, por la gran cantidad de “cosas” que lleva dentro.

¿Qué hay dentro?

Básicamente, de todo. Desde recuerdos negativos y positivos, frustraciones, amistades negativas, penas, hábitos, amistades, parejas y exparejas, hijos/as y familia, creencias religiosas, creencias impuestas, creencias obligadas, miedo, amor, lo que se debe, lo que no se debe,….

Haz tu lista de lo que hay en tu mochila

Lo que sea lo que llevas encima (y lo que yo llevo encima) nos cuesta muchiiiisssiiiiimmmmoooo desapegarnos. No es fácil librar lastre, porque no es fácil tirar lo que tanto nos costó, de lo que forma parte de mi vida, lo que se “supone” que tenemos que hacer, tener y pensar,…. ¡Nos cuesta tanto!

Lo que sí creo es que si vaciamos la mochila nos vamos a quedar “desnudos”, con la consiguiente inseguridad y ¿¡qué hago ahora!?

La respuesta es sencilla: caminar. Si caminas, avanzas. Y si avanzas, te queda menos para llegar.

¿Por qué? Porque no te duele la espalda, no tienes que ocuparte en pensar en cosas innecesarias, andarás erguida, podrás ver a dónde vas.

Los primeros en valorarlo serán los que conviven contigo, porque no estás cansado, dolorido, quejoso, con mal humos, sin humor, negativo, … (añade lo que tú quieras).

Liberar peso ¿me va a ayudar para encontrar un empleo?

Sí. Lo que vas a conseguir es quitarte todas esas creencias que lo único que hace es no dejar que veas el final.

Creencias y miedos se contagian

Lo más complicado son los pensamientos y las emociones. No se trata de olvidar o borrar, sino de aprender, de crecer y reprogramar. La mochila aumenta de peso si no lo hacemos. Y se añade un problema, que la mochila se hace más grande.

Sé que no es fácil. Cambiar algo es difícil. Por eso todos tenemos una resistencia al cambio. Negar que tenemos que hacerlo, que a mí no me pasa, que a mí mi mochila no me influye, es impedir reorganizar, reprogramar. Lo que estaremos haciendo, sin querer, es poner un ladrillo dentro de la mochila. Así que pesa más.

Lo que hay en todas las mochilas (por lo menos en lo que veo en la orientación laboral) es un miedo a tomar decisiones. Por eso las personas acuden al orientador con el ánimo de que tome la decisión que tú no quieres tomar.

Lo hacemos para poder echar la culpa a alguien. Nunca será que yo me equivoqué.

Tenemos que ser conscientes de que no podemos controlar todas las situaciones, no tomar decisiones, dejar que pasen las cosas.

Si no encuentras trabajo o no consigues la entrevista, siempre es por “la mala suerte”. Pero estamos seguros que cuando acabe esta crisis, como cuando se acabe la peli, volveremos a la situación anterior, donde yo era feliz y tenía lo que quería.

Otras personas esperan que serán otras personas las que le saquen de esta situación. No solo los orientadores laborales (como si tuvieran una varita de resolución de problemas), una amistad que le “enchufe” o le “consiga un empleo”.

Lo que se quiere es que se consiga el empleo deseado, sin que por ello me cueste ningún esfuerzo. Estoy cansada, no quiero vaciar mi mochila, porque tendré problemas, y no quiero dar explicaciones.

Abrir la mochila, quitar todo, ir quitando e ir colocando… me aburre y pensar que tengo que hacerlo me cansa e incluso me molesta que me lo digan.

Es lo que me pasó con mi entrevista de ayer. Cuando le fui comentando las resoluciones a problemas que no tenían salida, la persona se enfadaba. No por nada malo, sino porque no quería oírlo.

Lo que tenía esta persona era frustraciones, objetivos no cumplidos, ya sabía lo que tenía que hacer y que no hacía.

Todos llevamos una mochila sobre nosotros. Lo importante es saber qué nos limita, qué nos pesa, qué es lo que tenemos qué superar. Lo que necesitamos es movernos con toda la libertad que podamos para hacer camino. Lo peor es que la mochila es personal e intransferible.

Finalizo, espero que el post de hoy te ayude y si te puedo ayudar como orientadora profesional, contacta conmigo

Bueno, bonito y barato: ¿es lo que buscas?


Muchas veces en las consultas de orientación, me comentan que las empresas lo que quieren son trabajadores jóvenes, sin experiencia, sueldos bajos, sin vacaciones, sin quejas, sin… sueldo.

Por eso se me ocurrió hacer hoy un post sobre cómo sería nuestro sueldo si en vez de un trabajador habláramos de una mercancía o servicio.

Pensamos que los trabajadores no podemos influir mucho para determinar nuestro sueldo, porque el mercado laboral es tan grande que no podemos enfrentarnos a él.

Pero si somos capaces de responder a estas tres preguntas, a lo mejor podemos negociar nuestro sueldo en la empresa. Veamos:

  • ¿Cuánto está dispuesto a pagar nuestro cliente (la empresa que nos contrata)?
  • ¿Cuánto está dispuesto a recibir el prestador de servicios (nosotros como trabajadores)?
  • ¿Cuánto nos va a permitir cobrar la competencia (otros candidatos/trabajadores)?

Ufff, ¡qué difícil responder! Si porque digamos lo que digamos, la respuesta de una nos condiciona la otra.

Vamos a ayudarnos con ejemplos.

Imaginemos que ofrecemos menos de lo que la empresa está dispuesta a pagar. Entonces, cuando la empresa me quiera renovar el contrato o a próxima persona que entreviste con mi mismo perfil, ya sabe que puede bajar el precio (el sueldo).

Bien, como trabajadores (prestadores de los servicios) asumimos una gran responsabilidad a la hora de aceptar el precio (el sueldo).

Si aceptamos un precio más bajo que el de mercado (por ejemplo trabajar sin contrato o fuera de hora) estamos asegurando el puesto de trabajo (me van a contratar porque soy más barato).

Sin embargo, esta decisión nos va a afectar en el futuro, porque cuando queramos un aumento (cambiar de precio) o reducir las horas de trabajar más, me van a decir que no.

Si por lo contrario pedimos un sueldo (precio) más elevado, seguramente no nos vayan a coger (hay otros como yo a menor precio).

A esta altura de artículo, seguro que no te diste cuenta que los trabajadores somos tanto el punto 2 como el punto 3 (los prestadores del servicio como de la competencia).

Por lo tanto, si nos movemos, movemos a los demás. Como unas fichas de dominó. ¿Por qué? si otro candidato al puesto pidió un precio elevado, me van a coger a mí porque he pedido un precio por debajo del que le dio el otro. Y si por lo contrario, pido un precio bajo, al otro no le van a coger porque pidió un precio más elevado que el mío.

A lo práctico. No entré en la empresa porque fuera el mejor candidato, sino que en la relación calidad – precio, era el que mejor precio tenia (salario pedía).

Vamos a ver otros factores que influyen en determinar nuestro sueldo (precio):

  • Especialización (diferenciación)
  • Productividad
  • Habilidades requeridas para el puesto
  • La reputación
  • La experiencia
  • La confianza

Sabemos que cuando acudimos al mercado laboral por primera vez (bien porque terminemos los estudios o bien porque no tenemos experiencia) el precio es bajo (contrato en prácticas, contrato de formación, contrato por horas, contrato por debajo de la cualificación profesional)

La mayoría de los que oriento me dicen que si están dispuestos a bajar precio a cambio de entrar en el mercado, coger experiencia, aprender y “por lo menos tengo un trabajo”.

Al cambiar de trabajo o de empresa o de puesto pueden aportar una experiencia y unos conocimientos que de otra forma no tendrían. Así que pueden negociar un precio (sueldo) con unas condiciones diferentes.

Entonces, ya tengo una posición de negociación que antes no poseía.

Si quieres defender tu sueldo, es necesario que la empresa (nuestro cliente) conozcan que tenemos un total dominio del tema (tareas y responsabilidades a realizar en el puesto), de las herramientas (maquinas, programas, procesos, etc.), que seremos productivos (sacaremos el trabajo a adelante sin problema), que somos buenos trabajadores (no quiere decir que no digamos tacos o que nos portemos bien, sino que somos buenos compañeros y que sabemos lo que hacemos), tenemos experiencia y habilidad para manejarnos ante imprevistos o inconvenientes del día a día.

Es decir: hay que justificar nuestro salario

Al revés también se aplica regla empresarial: bajada temeraria, precio sospechoso

Después de todo esto, que seguro que aún no lo tendrás claro, hay que añadirle:

  • El coste de producción (coste de ir y volver al puesto de trabajo)
  • La inversión realizada (estudios, formación, cursos, etc. que realicé para llegar al puesto)
  • Nuestro nivel de vida (pago vivienda, luz, comida, hobbies, coche, etc.)
  • Coste de venta de mi currículum (todo lo que me costó enviar los currículum y conseguir la entrevista)

Entonces, si nuestro sueldo (precio) es inferior al coste de producción (lo que necesito para vivir), es el momento de hacernos unas preguntas

  • ¿Vale la pena ir a trabajar por tan poco dinero?
  • ¿Debería cambiar de empresa (de cliente)?
  • ¿No sería mejor quedarme en casa haciendo otras cosas?

Lo que realmente quiere la empresa es que hagas el trabajo lo mejor posible, que los costes de formación y adaptación sean lo menor posible, que durante la jornada laboral saques el trabajo de la manera más productiva (que no esté nadie de la empresa pendiente de ti).

Entonces, como pasa con los productos, la empresa quiere: ahora a buena calidad a buen precio.

Pensemos como consumidores. Si necesitamos algo, por ejemplo arreglar el coche, lo queremos ahora, a un buen precio y que nos lo arreglen bien (que no tengamos que volver). ¿No? Las empresas también.

Si jugamos con estas tres variables, lo que estamos haciendo es perjudicando nuestras condiciones contractuales y perdiendo nuevas oportunidades de empleo.

Lo ideal sería que la empresa (nuestro cliente) sólo pueda elegir entre dos variables.

  • Si bueno + entrega rápida = tarifa elevada (alta cualificación y resolución de las tareas del puesto inmediata, hay que pagarlo)
  • Si bueno + barato = plazo de entrega más largo (cualificación baja pero no sé resolver las tareas del puesto, necesito aprender, podré trabajar independientemente dentro de un tiempo)
  • Si barato + entrega rápida =  trabajo no de buena calidad (no conozco mucho del puesto, pero lo hago rápido, hay posibilidades de que haya errores y tengamos que volver a hacerlo)

Por otro lado, podemos también hacer la siguiente clasificación:

  • Experto con formación = tarifa justa
  • Sin experiencia con poca/sin formación = tarifa baja

En cualquier caso, nuestra empresa (cliente) deberá ser consciente de lo que va adquirir para saber qué precio (sueldo) tiene que pagar.

Todo lo expuesto: como trabajadores no intentemos usar el precio como único criterio de contratación. Aportar valor añadido a nuestro sueldo. De lo contrario, estamos inmersos en una guerra de precios al que único beneficia es a la empresa.

Después de todo esto: ¿cuál es tu sueldo?

Finalizo, espero que el post de hoy te ayude y si te puedo ayudar como orientadora profesional, contacta conmigo

Encontrarás trabajo si…


Encontrar un empleo muchas veces no depende de lo que haces, sino cómo lo haces. Ya habíamos hablado de cómo la actitud influye en que lo logres o no.

Tener una actitud positiva en un momento difícil y complicado como es estar sin trabajo, ayuda a tener una reafirmación personal que algunos llaman “autoliderazgo”.

Esta actitud positiva nos ayuda a saber, muy bien, lo que estamos viviendo, y al mismo tiempo, ser nosotros quien decida sobre nuestra vida y sobre nuestro trabajo.

Hoy quiero que hablemos qué podemos hacer para tener una actitud positiva a la hora de buscar un empleo.

Definir un objetivo

Antes de nada tenemos que definir los objetivos y metas a las que quiero llegar. Tienen que ser concretos, posibles, cuantificado, alcanzable.

Una vez que los tengamos debemos saber qué vamos hacer para conseguirlo. Lo que llaman las acciones, como: formación, red de contactos, blog, portales, web empresariales, etc.

Conocerme

Cuando enviamos nuestro currículum, bien por una oferta publicada o por una autocandidatura, tenemos que estar preparados para responder a las siguientes preguntas:

  • ¿Por qué me van a seleccionar?
  • ¿Qué puedo aportar al puesto y/o empresa?
  • ¿Qué me diferencia de los demás candidatos?

Necesito mi red

La búsqueda de empleo no es solitaria, sino es una labor social. Necesito mi red de contactos para decir que estoy buscando trabajo.

Tenemos que decirles (amigos, familia, compañeros, jefes, profesiones, etc) qué tipo de trabajo busco, que puedo estudiar o aprender, qué se demanda en las ofertas ahora, etc pero nunca mostrar desesperación.

Quítate de la cabeza todo lo que hace que nos bloqueemos.

Si, quítalo, no te hace falta. Saca de tu vida desde amigos/familia que te dicen ¿para qué?. Programas de tv y radio o artículos de periódico que sólo salen que no hay oportunidades para nadie.

Es normal que en situaciones  malas (y no tener un empleo es una de ellas) tengamos una barrera de defensa, con el objetivo de protección.

Tenemos que tener la mente libre y preparada para esta afrontar esta nueva búsqueda de empleo. Las creencias nos limitan.

Establece una estrategia tanto digital como presencial

Debemos de elaborar un currículum tradicional. Además de tener unos perfiles en los portales de empleo y en Linkedin actualizado. Estos perfiles, al igual que el currículum tradicional, tienen que estar actualizados y preparados para responder a las ofertas interesantes que nos vamos encontrando.

Recuerda en cuidar tu perfil de Linkedin. No solo lo uses para ver las nuevas oportunidades de trabajo, sino también para que te encuentren y aparecer en las búsqueda.

Puedes visitar empresas. Acudir a eventos y ferias de empleo. Preséntate directamente en las ETT y otros intermediarios laborales. Todo te ayudará a general interacciones que te facilitará la obtención del empleo que quieres.

Está para ti

La mejor forma de estar actualizado y totalmente informado es a través de las redes sociales. Actualizan información sobre empleos y situaciones empresariales.

Estar en el lugar y en el momento adecuado también implica contactar por teléfono o por redes si sabemos que está buscando una persona como yo.

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¿Por qué te contrato a ti?


La única razón por la que una empresa busca una persona para su empresa es para realizar unas tareas, unas responsabilidades y/o unas funciones que en su plantilla actual no puede solucionar, no puede resolver.

El objetivo del proceso de selección es buscar a alguien que pueda resolver el problema que tienen en la empresa. Y lo que quiere el entrevistador durante todo el proceso es “dime algo para seleccionarte a ti”.

Por eso, en cuando elaborares tu currículum o prepares la entrevista, la pregunta que tendrás que responder será: ¿por qué te contrato a ti y no a otro candidato?

En el momento que te planteas acceder al proceso de selección, tienes que tener en cuenta la respuesta a esta pregunta. Por lo que tu currículum y la entrevista tienes que transmitir que tú eres el mejor candidato para el puesto.

Serás el mejor candidato para la oferta que quieres si tienes la capacidad de resolver, de dominar tu oficio o profesión y, sobre todo, sacar el trabajo adelante con la mejor productividad.

Todos los puestos de trabajo, da igual su categoría, tienen una parcela de resolución, de responsabilidad, de toma de decisiones. Todos los oficios y profesiones aportan valor añadido a la empresa. Sin embargo, no todos los profesionales, no todos los trabajadores, saben o no conocen que pueden solucionar y aportar en la empresa.

Por mi experiencia como orientadora profesional puedo afirmar que muchas de las personas que buscan un empleo no tienen muy claro qué es lo que saben hacer, qué pueden resolver, qué pueden aportar en un puesto y a una empresa.

Son personas muy trabajadoras, muy buenos profesionales en su oficio, que tienen una larga experiencia o, también, una formación adecuada y actualizada para el puesto. Pero cuando le preguntas que saben hacer, e incluso qué han hecho a lo largo de su carrera profesional, no saben explicarlo, no saben describirlo. Y ese es para mí el mayor problema.

Los años que hemos vivido, los tiempos que estamos viviendo, hemos conseguido que una parte de la población activa muy válida esté totalmente perdida, con baja autoestima, desmotivada, y con miedo.

Todas estas circunstancias hacen que se olviden de su experiencia laboral, de lo que pueden aportar a un puesto, de lo válidas que son para la empresa. Cuando se ponen delante de una empresa (incluso delante de un orientador laboral) no saben qué decir, porque el miedo a no ser contratados y, sobre todo, la autoestima y los prejuicios, hacen el resto.

Hay que evitar todo esto. ¿Cómo?

La respuesta es simple, perdiendo el miedo, en primer lugar. Y después conociéndote. Es imposible que una empresa te conozca sin que tú lo hagas primero.

Si es tu caso y quieres comenzar a perder el miedo, te dejo un post que te puede ayudar

Empezar el año con actitud de “lo voy a conseguir”

Recuerda que si necesitas ayuda y si te puedo ayudar como orientadora profesional,

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